sábado, 13 de diciembre de 2008

Caricaturas

Caricaturas e Historietas: el arte escondido
Un paseo por el mundo de la caricatura y las historietas mexicanas.

En Mexico, el mundo de la caricatura pasó de ser el arte que los políticos utilizaban para enaltecer su ego y se convirtió en la crítica del presidencialismo mexicano, impuesto primero, durante 70 por el Partido Revolucionario Institucional, al que el conservador Partido Acción Nacional ganó la presidencia de la República en 2006. Y con ello, provocó las más críticas y severas satirizaciones de un regimen mexicano.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

lunes, 14 de julio de 2008

Mac y Tony Cedros (nombres sugeridos) son dos hermanos que se convierten en fans del planeta. A través de sus charlas, los niños conocerán datos duros sobre los temas primordiales propuestos por la Semarnat, así como otros que están directamente relacionados con ellos.
Cada uno de los hermanos tiene una personalidad definida. Mientras que Mac (Maclovia) es una niña inteligente y consciente de la necesidad de tener una cultura ecológica, Tony (Tonyberto) es un niño que sólo está interesado por el fútbol, pero que se convierte en fan del planeta gracias a los consejos de su hermana. Sus diálogos son un ejemplo de esta transición.


Calentamiento Global:


Mac: ¿Te fijas que todo mundo habla del cambio climático?

Tony: Sí, es el tema aburrido de moda.

Mac: No, Tony. No puede ser más aburrido que las clases de matemáticas.

Tony: Nada es más aburrido que las clases de matemáticas.

Mac: ¡Ya sé! Vamos a preguntarle a alguien que sí sepa.

Tony: ¿La maestra de artísticas?

Mac: No, tonto. A menos que quieras aprender a pegar palitos con resistol.

Tony: ¡No! Prefiero enterarme del cambio clitámico. Clicámito... ¡Eso!

Mac: ¡Climático!


Aparece un ícono de la Semarnat


Tony: ¿La Semarnat?

Mac: Si, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Tony: Muy bien, ¿qué le preguntamos?

Mac: Cuál es la razón del cambio climático.

Tony: Oiga, señora Semarnat, ¿nos puede decir por qué todo mundo habla del cambio climático en lugar de la final de fútbol?

Semarnat: Porque es más importante que el fútbol. De hecho, el cambio climático puede ser el responsable de que llueva a mitad de un partido o de que un día amanezcas con mucho calor.

Mac: ¿Pero por qué en algunos lugares las lluvias duran tanto y en otros todo está tan seco que parece que nunca llueve?

Semarnat: Eso es porque la atmósfera y todo lo que hay en el planeta se transforman con mucha rapidez. Los icebergs de los polos se derriten, el sol cambia su nivel de energía, y encima, la actividad humana destruye bosques y recursos naturales.

Tony: Así que es una mezcla de todo... Um. Sigo sin entender nada.

Semarnat: Es normal que el clima cambie constantemente. ¿Se acuerdan de la era del hielo?

Mac: ¡Sí! ¿Eso significa que va a haber una era del fuego próximamente?

Semarnat: No, Mac. Pero casi: nuestro planeta se está calentando poco a poco.

Tony: Señora Semarnat, sigo sin saber por qué al calentamiento global le gusta arruinar partidos de fútbol.

Mac: ¡Tony!






Agua:


Tony: Lo que más me gusta hacer, después de jugar fútbol, es quedarme horas bajo el chorro de agua cuando me estoy bañando.

Mac: Con razón mamá siempre se queja de las cuentas del agua. Además, no deberías desperdiciarla. ¡Te estás acabando el agua dulce del planeta!

Tony: ¡Pero si nunca le pongo azúcar!

Mac: No seas tonto. El agua dulce está en lagos, ríos, lagunas y ríos subterráneos. Todos la usamos: plantas, animales y seres humanos. Y de toda la que hay en el planeta, para tomar sólo hay un 2.5 %

Tony: Entonces ya sé lo que debo hacer: bañarme con la boca cerrada.

Mac: Uh. A veces eres tan inteligente...










Bosques:

Tony: ¡De cumpleaños quiero ir a acampar a un bosque!

Mac: ¿De encino o coníferas?

Tony: ¿Qué? ¿Cuál es la diferencia?

Mac: Hay muchas clases de bosques: de pino, de niebla o combinados.

Tony: ¿En el de niebla espantan?

Mac: No, pero seguramente te encontrarás con mucha biodiversidad.

Tony: ¿Biodiversi---qué?

Mac: Variedad de plantas y animales. ¿Sabías que los bosques de México son reconocidos internacionalmente por la belleza de sus paisajes y su riqueza cultural?

Tony: Seguro es porque el fútbol es más divertido en los bosques mexicanos.

Mac: A veces dudo de nuestros lazos familiares.

miércoles, 9 de abril de 2008

1. INT. HABITACIÓN BLANCA. DÍA

LAUTARO (43) está sentado frente a la cámara, pero no mira
directamente a ella, sino a un punto fijo en el otro
extremo. Detrás de él hay una pared blanca. Viste una camisa
a cuadros. Su mirada es aguda y revela una profunda
inteligencia. Es un hombre maduro, pero atractivo.

LAUTARO
Odio a la gente.

CORTE A:


2. INT. REDACCIÓN DE PERIÓDICO. DÍA

La redacción de un periódico ampliamente leído: por todos
lados aparecen reporteros y editores concentrados en sus
computadoras, mientras escriben. Otros hablan
acaloradamente. Lautaro está frente a una computadora;
sostiene unos papeles. Habla con AUGUSTO (24), un reportero
dócil y poco experimentado que lo escucha con

LAUTARO
(condescendiente)
Mira, Augusto, el formato básico de
la nota es éste: cómo, por qué,
quién, cuándo.

Lautaro le señala los errores mediante clicks sobre la pantalla
de la computadora.

AUGUSTO
(ríe, apenado)
Ya entendí, jefe. Para la próxima
lo tengo listo.

3. INT. HABITACIÓN BLANCA. DÍA

LAUTARO
(impasible)
Soy antisocial.

CORTE A:


4. INT. BAR. NOCHE

Lautaro está sentado con varios AMIGOS en un bar muy concurrido,
de estilo pub inglés. Todos brindan con cerveza y ríen,
mientras fuman y sueltan sonoras carcajadas. Lo que charlan resulta
inaudible.

5. INT. HABITACIÓN BLANCA. DÍA

Lautaro cambia de posición y sigue con la mirada fija en el
punto a la derecha de la cámara.

LAUTARO
(terminante)
Nunca me he enamorado.

CORTE A:


6. INT. HABITACIóN EN DEPARTAMENTO DE LAUTARO. NOCHE

Lautaro está acostado sobre su cama, una matrimonial con
ropa de cama en azul marino. Su habitación es sobria, pero está
equipada con una televisión muy amplia y libreros repletos de
libros. Sólo está prendida una lámpara en el buró.

LAUTARO
(habla por teléfono y con voz
muy baja)
Me estoy clavando con esta chava,
maestro... Ajá... Leonor, es de los
Unsué... Sí, está en el periódico haciendo
sus prácticas... ¡Ya lo sé! ¿Pero qué
quieres que haga, eh?

7. INT. HABITACIÓN BLANCA. DÍA

LAUTARO
En el trabajo no soy nadie. Un cero
a la izquierda.

CORTE A:


8. INT. OFICINA DE LAUTARO. DÍA

Lautaro está sentado en su escritorio, escribiendo compulsivamente.
Su oficina está repleta de archiveros, papeles y libros.
Algunos reconocimientos y fotografías con personalidades políticas
adornan la pared. Alguien toca la puerta un par de veces. Lautaro
levanta la mirada. MARINA (32) entra a la oficina: se trata
de una de las coeditoras, elegante y bien vestida. Lautaro
le sonríe festivamente.

MARINA
Lautaro: en Estados necesitamos tu
visto bueno.

Marina le entrega unos papeles, que Lautaro examina detenidamente.

LAUTARO
¿Cuál es el problema, Marina?

MARINA
Las encuestas. Mira las preguntas.
Son...

LAUTARO
(la interrumpe suavemente,
mientras sonríe)
Efectistas. Dirigidas. Mal hechas.

MARINA
(sonríe)
Exactamente. ¡Exactamente!

9. INT. HABITACIóN BLANCA. DíA

Lautaro reflexiona mirando hacia un punto en el vacío, y
luego se dirige a la cámara.

LAUTARO
(derrotado)
Mi vida es una mierda.
FADE IN

CORREN CREDITOS DE INICIO

FADE OUT

10. INT. DESPACHO DE RODOLFO. DíA

RODOLFO, un hombre bonachón de casi 50, bigotón y moreno,
habla con su coordinadora de Medios, ANA (28). El despacho
es elegante y amplio, repleto de motivos institucionales del
otrora Partido Oficial.

RODOLFO
¿Cómo ves, mi Anita? ¿Nos lanzamos
con Macías?

ANA
Mire, don Rodolfo, yo lo que
propondría es que nos tomáramos las
cosas con calma. Ya ve que luego en
los medios pueden confundir una
cosa con otra...

RODOLFO
Me tiene sin cuidado. A mayor
presencia, mayor recordación en la
gente. Y por tanto: más votos
(Hace un gesto con los dedos
de contar dinero)



ANA
(ríe)
Ya sé, don Rodolfo, pero cálmese:
de otra forma vamos a saturar a la
gente.

RODOLFO
Me-va-le-ma-dre, Anita. Con otra
mentalidad nunca vamos a ser Presidentes
de la República.

Lautaro entra al despacho y saluda a Ana y Rodolfo con un apretón
de manos.

RODOLFO
(festivo)
¡Quihobo, mi Lautarito! ¿Listo para
convertirnos en Presidentes de la
República?

LAUTARO
(consecuente)
Ya mero, señor Liceaga. Apenas
tengamos lista la precandidatura.

RODOLFO
No te me pongas rejego, Lautaro.

Ana sonríe a ambos y sale discretamente de la habitación.

RODOLFO
¿Ya me tienes listas las
campañitas?

LAUTARO
Sí, señor Liceaga.
(ondea un fólder)
Pero vamos a tomarnos todo con
calma. Sírvase un coñac y échele un
ojo a la estrategia.

RODOLFO
(echa un vistazo rápido a los
documentos)
Oye, mi Lautaro, ¿y en tu periódico
no hay posibilidad de incrementar
la presencia? Acuérdate que la
recordación es básica.

LAUTARO
Por supuesto, mano, pero hay poco
que yo pueda hacer en la sección de
Economía y Finanzas, salvo quizá
hacer un comparativo entre tu
propuesta financiera y...

RODOLFO
(interrumpe)
¡Eso! ¡Eso! Haz lo que tengas qué
hacer. Yo estoy a tus órdenes.

Rodolfo se sirve un coñac en un vaso de cristal y ofrece
otro a Lautaro, quien acepta displicentemente.

RODOLFO
Me está gustando cómo anda quedando
todo, te lo digo derecho: ya nos
veo como Presidentes de la
República.

Lautaro hace una mueca afirmativa, casi inescrutable, y bebe del
vaso. De pronto se escucha que alguien llama a la puerta, y
luego la abre lentamente. Se trata de DOÑA CATARINA, la
esposa de Rodolfo, una mujer regordeta y descuidada en su
aspecto.

DOñA CATARINA
¿Puedo?

RODOLFO
(con voz fastidiada)
Pasa, mujer.

DOÑA CATARINA
¿Cómo está, señor Cromgüel?
(doña Catarina saluda a
Lautaro ceremoniosamente)
Rodolfito: me gustaría que a la
noche llevaras a Miriam al
aeropuerto.
(Catarina se vuelve hacia
Lautaro y sonríe maquinalmente)
Va a recoger a una amiguita suya
que viene de Europa.

RODOLFO
(molesto)
Como sea, Cata.
(Rodolfo mira a Lautaro con un
atisbo de vergüenza y se
justifica)
¡Qué caray! El chofer anda de
vacaciones, el muy bueno para nada.

Doña Catarina está a punto de agregar algo, pero se
contiene. Está a punto de dar la vuelta y salir.

P.O.V. de Lautaro: Ambos, Rodolfo y doña Catarina, lucen ahora
visiblemente más jóvenes. Sin duda, se trata de la misma pareja,
pero en sus veinte. Ambos están vestidos con prendas evidentemente
setenteras: pantalón de dril, vestido de poliéster, cabellos
engominados o profusamente esponjados. Hablan como hace unos
segundos, pero en un idioma inaudible, del que sólo se
escuchan algunas risas contenidas. Lucen enamorados,
joviales.

CORTE A:


11. INT. COCHE DE LAUTARO. DíA - MOMENTOS DESPUéS

Lautaro está sentado en el asiento del piloto, aún
estacionado al pie de la casa de Rodolfo: un conjunto
habitacional pasado de moda, pero cuidado. Rodolfo mismo se
asoma por la ventana del copiloto, con un brazo sobre el
toldo y otro recargado en la portezuela.

RODOLFO
Espero la segunda parte del
proyecto, mano.

Rodolfo mira a los lados, como escudriñando si alguien viene
por la calle. Vuelve la vista hacia Lautaro, distraído.

RODOLFO
Estamos en contacto. Acuérdate que
esta vez sí vamos por la
Presidencia de la República.
(le da un golpe ligero al
coche, como invitándolo a que
inicie la marcha)



Lautaro asiente y prende el motor. Se aleja con una casi imperceptible
inclinación de la cabeza.

12. INT. COCHE DE LAUTARO. DíA.

Lautaro maneja por las avenidas de la ciudad de México,
eternamente caóticas y tumultuosas. Su gesto es impertérrito,
indefinible. Podemos escuchar una estación de radio distorsionada,
al interior del automóvil. De pronto, mientras maneja, Lautaro
encuentra su propia mirada en el espejo retrovisor.

P.O.V. de Lautaro: su propia mirada reflejada en el espejo,
que revela cierto desconocimiento. La mirada se agudiza,
como si de alguna forma no reconociera los ojos que mira.

13. INT. REDACCIóN DE PERIóDICO. DíA

Lautaro entra en la redacción mientras lee los titulares del
día en el propio periódico. Algunos lo saludan con familiaridad
a su paso. Antes de llegar a la puerta de su oficina,
Augusto lo detiene.

AUGUSTO
Lautaro: malas noticias. No entró
la entrevista con Burgess.

LAUTARO
(musita)
Puta madre...

AUGUSTO
Pero salvamos la nota con la
conferencia de prensa. Ya me mandaron
el boletín y la estoy armando
ahorita.

LAUTARO
(parece reflexionar, aunque en
realidad luce distraído)
Entonces aviéntatela, maestro. Al
rato vemos en la junta si entra o
no.

Augusto asiente con premura. Lautaro le da una palmada en la espalda y sigue su camino.

14. INT. OFICINA DE LAUTARO. DíA

Lautaro entra a la oficina con cierto desgano. Deposita el saco
sobre el respaldo de la silla reclinable y, al hacerlo, sus
ojos se encuentran con la computadora portátil abierta. Este
hecho parece perturbarlo un poco, pero se da la vuelta y se
deja caer sobre la silla. Cierra los ojos unos segundos.
Después toma el teléfono y llama a la recepción.

LAUTARO
¿No ha llegado Leonor, Margarita?
Sí... No, no, no me urge. Nada más
quería saber... A ti. Hasta luego.

Lautaro cuelga el teléfono y vuelve a cerrar los ojos, fastidiado.
Al abrirlos, la computadora permanece abierta, centelleante,
como si algo en ella se revelara acusador. Lautaro se
inclina hacia ella y posa los dedos sobre el teclado.
Comienza a escribir, indeciso.

FADE IN A NEGROS

LAUTARO
(V.O.)
Lo más irónico es que llevo 8 años escribiendo
una novela...

BEAT

LAUTARO (CONT'D)
(V.O.)
...Mi novela.

FADE OUT

15. INT. DEPARTAMENTO DE LAUTARO. NOCHE

P.O.V. de Lautaro: unas piernas largas, desenfocadas. La mirada
las recorre desde las rodillas hasta los muslos. Al
flexionarse, aparece a cuadro el rostro de LEONOR (23),
profundamente atractiva, de cabello rubio y salvaje. En su
rostro hay una sonrisa coqueta.

Lautaro acaricia una de las piernas, y Leonor se deja caer sobre
él, que yace sobre uno de los sillones de su sala. El
departamento está a media luz. Leonor lo besa en los labios
y suelta risitas.

LAUTARO
Te he estado buscando por todas
partes, Leonor Unsué.

LEONOR
¿Sí? ¿Sí?

C.O. de Lautaro, que abre los ojos repentinamente.

La sala está vacía, a media luz como hace unos instantes.
Leonor no está en ninguna parte. Lautaro cierra los ojos.

16. INT. DEPARTAMENTO DE HOMBRE Y MUJER. DíA

Vemos un departamento mediano, decorado frugalmente, donde
la MUJER y el HOMBRE discuten. Ella no rebasa los 25 años,
tiene el cabello negro y corto, viste una blusa floreada
algo anticuada. Él es varonil y atractivo, viste un traje
color gris. Sus caras serán recordadas insistentemente a lo
largo de la historia.

MUJER
Me amabas, Miguel. Me amabas, ¿no?
( Ella intenta abrazarlo, pero
él se resiste)
Dime que me amas otra vez. Dímelo.

HOMBRE
No, Leonor. No puedo. Mírate ahora.
Casi no te conozco.

La Mujer se cubre la cara con las manos y solloza sin ruido. El
Hombre continúa:

HOMBRE
Te busqué toda mi vida, y cuando
por fin te tuve ya no significaste
nada: míranos. Mira lo que hay
aquí. ¿Dónde estamos? ¿A dónde
hemos llegado?

La Mujer se le acerca y le echa los brazos encima, que él no
rechaza esta vez.

MUJER
Estamos donde siempre quisimos
estar: juntos. Todo esto es nuestro.
A donde quiera que mires estoy yo.
Soy tuya. Sólo tuya.

La Mujer busca sus labios. El Hombre la mira desconsolado, sin
querer creer sus palabras. Por fin ambos se besan. El beso
dura unos segundos y, de pronto, un brusco movimiento tanto
de la cámara como del piso los sorprende. Ambos se despegan
asustados.

Es un terremoto.

La Mujer grita despavorida. El Hombre mira alrededor confundido.
El techo se desprende. Un gran trozo de cemento la golpea en
el rostro.

FADE IN A NEGROS

CORTE A:


17. INT. HABITACIÓN DE LAUTARO. NOCHE

Lautaro despierta, confundido. Mira a su derecha. La computadora
portátil lo observa inquisitivamente desde un rincón. Frunce
el ceño. A su lado yace Leonor, completamente dormida.
Lautaro permanece inmóvil, casi asustado, hasta que poco a
poco se acuesta de nuevo y se cubre con la cobija. Luce como
un niño perdido y temeroso. Leonor se revuelve y luego
voltea hacia él, abriendo un ojo que lo mira de inmediato.

LEONOR
¿Pesadillitas?

LAUTARO
No, no.
(Voltea hacia la computadora y
luego hacia Leonor)
¿Te diste cuenta si me levanté a
escribir en este rato?

LEONOR
¿Ahorita?

LAUTARO
Sí, en este rato.

LEONOR
(incrédula)
Mientras estábamos dormidos...

LAUTARO
Sí.

LEONOR
No, quesito, para nada. Estás
alucinando.

Leonor se incorpora y le da un beso en la nariz. Luego se recuesta
de nuevo, mirándolo.

LEONOR
Duérmete. Tengo clases mañana.

Lautaro voltea hacia el techo, desde donde lo observamos ahora.
Sus ojos están inquietos. Su rictus entero parece incómodo,
expectante, confundido. Se lleva ambas manos a la cara.
Luego voltea hacia Leonor y le pasa un brazo encima,
acercándose a ella tanto como le es posible, como un niño
asustado a su madre.

18. INT. HABITACIóN BLANCA. DíA

Lautaro está sentado frente a la cámara, con una pierna
encima de la otra, en un actitud muy relajada.

LAUTARO
Tenía muchas ideas.

CORTE A:


19. EXT. PARQUE. DíA

Lautaro camina distraído por el Parque México, a esa hora
concurrido por toda clase de fauna social: estudiantes de Filosofía
con atuendos étnicos, ancianos paseando a un perro, niños
jugando fútbol. Uno de éstos, un NIÑO de no más de 10 años,
moreno y simpático, hace una jugada habilidosa con el balón.
Lautaro permanece mirándolo, ausente pero fascinado.

P.O.V. de Lautaro: el niño patea y chuta el balón en CÁMARA
LENTA, con un talento portentoso, mientras todos los ruidos
alrededor se silencian.

CORTE A:


20. EXT. CANCHA DE FúTBOL. DíA

El niño de la escena anterior aparece ataviado con un UNIFORME
PLATEADO. Dos sendas ALAS blancas salen de su espalda. A
simple vista, el niño da la apariencia de un ángel jugando
al fútbol. En la cancha sólo hay otro jugador, un ROQUERO de
cabello largo y esponjado que usa una bandita multicolor en
la cabeza. A punto de dar un pase, la fantasía se difumina.

CORTE A:


21. INT. HABITACIóN BLANCA. DíA

Lautaro ríe, mirando al punto fijo de siempre.

LAUTARO
No todas eran buenas.

Lautaro mira hacia arriba, como tratando de buscar las respuestas
ahí.

LAUTARO (CONT'D)
Algunas peores que otras, pero
sólidas. Casi todas sólidas.

CORTE A:


22. INT. DEPARTAMENTO DE HOMBRE Y MUJER. DIA

El departamento está lleno de escombros, completamente derruido.
El Hombre y la Mujer están arrumbados en el piso, noqueados por
los trozos de cemento que han caído. A pesar de que no hay
techo, observamos por la ventana que están a una altura
considerable. El Hombre se incorpora convaleciente, alejando
de sí polvo y piedras pequeñas. Voltea hacia donde yace la
Mujer, con el rostro ensangrentado. Se levanta alarmado para
auxiliarla. La levanta en brazos, pero ella no responde.

HOMBRE
(al borde del llanto)
Leonor, Leonor... Tranquila. Voy a
traer ayuda. Leonor... No te
mueras...
(la voz se entrecorta,
cediendo paso a sollozos lastímeros)
No te me mueras, Leonor... Te amo.
Es verdad: te amo.

La Mujer permanece inconsciente.

Un largo PANEO viaja desde donde ambos cuerpos yacen hasta
la ventana, para TRASPASARLA.

Descubrimos que afuera hay un MAR inmenso, azul y profundo, cuyo
único límite es un horizonte teñido de naranja y rojo. Una
escena idílica, acaso inverosímil.

TRANSICIÓN

23. INT. OFICINA DE LAUTARO. DíA

Lautaro está frente a la computadora, que muestra claramente
una HOJA EN BLANCO. Él luce indeciso, sin ganas. Un breve
tic lo obliga a golpetear la madera rítmicamente. Su mirada
se fija en su mano izquierda, donde podemos apreciar una
gran CICATRIZ alargada.

Lautaro permanece mirando la herida largo rato.

24. EXT. MAR. DÍA

El Hombre rema sobre una barcaza improvisada sobre el mar, jadeante por el esfuerzo. Un movimiento de la cámara nos hace ver a
la Mujer, aún inconsciente, cuyo cuerpo se mecea por los
movimientos del bote. El Hombre luce desesperado, pero
aunque está herido, rema con fuerza y decisión.

HOMBRE
¿Quieres que te cuenta una
historia, Leonor?

La Mujer permanece en su estado comatoso. El Hombre parece ignorar esto, y la mira como si ella lo hubiera animado a seguir.

HOMBRE
¿Sabes lo que hacía antes de ti? De
conocerte, digo. Antes de todo
esto...
TRANSICIÓN

25. INT. REDACCIÓN DE PERIÓDICO II. DÍA

El Hombre camina por la redacción de un periódico, similar
al que hemos visto antes, pero sustancialmente distinto:
detalles como el color de las paredes, la gente que ahí trabaja,
la disposición de los cubículos.

El Hombre camina desparpajado, seguro de sí mismo, y a su
paso saluda a numerosos reporteros, secretarias y editores.
Se acerca a un cubículo, donde un REPORTERO (22) joven e
inexperto teclea inseguro.

HOMBRE
Vas bien, Armando. Vas bien.

El REPORTERO muestra una sonrisa idiota, y continúa escribiendo.

El Hombre se topa en el camino con una EDITORA. La saluda
con un beso en la mejilla.

EDITORA
Qué guapo te ves hoy, Miguel.

HOMBRE
Sólo para ti, Mariana. Sólo para
ti...

El hombre abre la puerta de su OFICINA y entra con una gran sonrisa
en la boca.

26. INT. OFICINA DE HOMBRE. DíA

La oficina del Hombre también guarda cierto parecido con la
de Lautaro, a diferencia de que ésta luce más limpia y ordenada.
No hay ninguna computadora portátil. En su lugar hay una MÁQUINA
DE ESCRIBIR antigua. El Hombre se sienta en su escritorio y llama
a recepción.

HOMBRE
(en el teléfono)
¿Habrá llamado el señor Godínez? ¿Sí?
Pásamelo por favor, Margarita.

El Hombre espera la línea mientras golpea un lápiz sobre la
madera de su escritorio. Cuando escucha que le hablan, pone
todos los sentidos en alerta.

HOMBRE
¿Godínez? ¿Listo para dominar al país?
¡Claro! Vemos lo de mis honorarios
luego.

El Hombre escucha algunas palabras ruidosas del otro lado, sin
que la sonrisa se le borre jamás de la cara.

HOMBRE
¿Cómo lucen Los Pinos?... Qué bien. Asegúrate
de comprar unas toallas a la
altura.
(el Hombre suelta una
carcajada colosal)
Sí, por supuesto, la cena de gala.
No se me olvida... ¿No te molesta
que lleve a mi novia? De los
Valdemar... Preciosa, claro.

CORTE A:


27. INT. SALóN DE LECTURA. NOCHE

Un salón amplio, decorado sutilmente. Al fondo hay una especie
de podio con sillones de cuero y una mesita al frente, donde
hay una botella de vino y dos copas. En los sillones están
sentados ROBERTO CANCIERI y el PRESENTADOR. Roberto luce
casi de 50, aunque apenas rebasa los 40. Es un hombre
relajado, casi cómico, que no para de hacer bromas y gesticular
en exceso. El presentador es un hombre calvo y reservado que
conduce la charla.

Frente a ellos hay una gran MULTITUD, compuesta en su mayoría
por adultos contemporáneos con lentes, sacos con los codos
remendados, todos ellos sofisticados e intelectuales.

Roberto apoya ambos codos sobre los muslos.

ROBERTO
Y, bueno, al igual que Miller, creo
que se escribe porque no hay otra
opción. No es una decisión
consciente, ¿me entienden? Es un
recodo en el camino: lo tomas o lo
dejas.
(Roberto hace una pausa y
sonríe empático hacia su
pueblo)
Mi apuesta me jodió por completo,
como han visto...

Al fondo se escuchan algunas carcajadas respetuosas. El presentador
a su lado sonríe mirando hacia el piso.

ROBERTO (CONT'D)
Y, sin embargo, creo que no lo
elegiría de otra manera. Escribo
como vivo. Las palabras son el aire
que respiro. El acto de sentarme
frente a la hoja en blanco y,
bueno, pensar en una trama, idear
un argumento, construir un
personaje... Todo esto es tan vital
para mí como darle el primer trago
al bote de leche en la mañana. Cosa
que, por cierto, mi esposa no
termina de perdonarme.

AMADA, la esposa de Roberto, aparece a cuadro en una esquina del
salón. Le sonríe cómplice y tímida, totalmente encantadora.
Se trata de una mujer joven, fresca, que enseguida deja
entrever cierta sutileza en su carácter.

Roberto sonríe y se recarga en la silla. Luego alarga el
brazo para tomar una copa de vino, y da un trago mirando
hacia su audiencia.

ROBERTO
Además, no olvidemos que me pagan
por hacer lo que más me gusta. Ni
las prostitutas lo pasan mejor que
yo.

Otras risas. Amada hace un gesto condescendiente y continúa
sonriéndole.

28. INT. SALÓN DE LECTURA. NOCHE - MOMENTOS MÁS TARDE

Roberto recibe felicitaciones de algunos de los asistentes, quienes
sostienen su última novela. En la contraportada aparece la
foto de Roberto, sonriente, en blanco y negro.

Él luce nervioso, con prisa. Se aleja de la multitud hacia
un rincón y marca un número en su celular.

CORTE A:


29. INT. RECáMARA DE LAUTARO. NOCHE

Lautaro está tirado sobre su cama, viendo televisión: un
programa de concursos, banal. No trae los zapatos puestos. A
su lado hay una lata de cerveza abierta.

Su celular suena. Lautaro contesta calmadamente.

LAUTARO
¿Sí?

CORTE A:


28.2. INT. SALÓN DE LECTURA. NOCHE

Roberto se tapa los oídos para no distraerse.

ROBERTO
Valgo verga, maestro.

CORTE A:


29.2. INT. RECáMARA DE LAUTARO. NOCHE

Lautaro sonríe para sí.

LAUTARO
Siempre. ¿Y ahora por qué?

CORTE A:


28.3. INT. SALÓN DE LECTURA. NOCHE

ROBERTO
¿Oyes a esta gente? ¡¿Oyes a esta
pinche gente?! Me idolatran
maestro. Me idolatran porque
escribí una novela ¿sí? Una novela
estúpida cuya trama robé de una película
finlandesa. ¿Te acuerdas, maestro?
¿Te acuerdas?

CORTE A:


29.3. INT. RECÁMARA DE LAUTARO. NOCHE

LAUTARO
Sí, sí: la prostituta asesina. Muy
original y sutil. Felicidades.

CORTE A:


28.4. INT. SALÓN DE LECTURA. NOCHE

ROBERTO
Lautaro: valgo verga. No he escrito
nada en cuatro años. ¡Cuatro años!
La novela entró a imprenta hace dos.
Échale el tiempo de edición, de
promoción, de giras absurditas por
Hispanoamérica, el premio Tintero
de Plata... Los ilusos creen que
escribo, maestro, pero valgo verga,
valgo verga...

CORTE A:


29.4. INT. RECÁMARA DE LAUTARO. NOCHE



LAUTARO
Al menos tienes eso, Roberto. Fue
tu one hit wonder. Supéralo. A mí
me hacen falta un par de
reporteros.

CORTE A:


28.5. INT. SALÓN DE LECTURA. NOCHE

ROBERTO
(molesto)
Vete a la verga.

Roberto cuelga furioso, aunque no deja de parecer cómico.
Enseguida mira a algún conocido y le sonríe festivamente,
alzando la mano.

29.5. INT. RECÁMARA DE LAUTARO. NOCHE

LAUTARO
¡Pero si ya me ganaste ese lugar!
¿Roberto?
(se da cuenta que le han
colgado)
Vales verga.

Lautaro vuelve la vista a la televisión, pero casi sin querer
-aunque evidentemente provocándolo él mismo- voltea hacia la
computadora portátil abierta, voraz, acusadora.

Lautaro se levanta y camina hacia ella. Al sentarse la cubre con
su sombra.

30. INT. SALóN DE FIESTAS. NOCHE

Un amplio salón de fiestas, del mayor lujo. Hay mesas circulares
acomodadas alrededor de la pista de baile. Un cuarteto de
cuerdas ejecuta una pieza clásica al fondo. Todas las
mujeres y los hombres van de gala. El color azul predomina.

El Hombre camina altivo, impecable en su smóking, con la
SEÑORITA VALDEMAR (25) del brazo. Ella es evidentemente
hermosa y con clase.

Desde un extremo del salón, GODÍNEZ (57) se levanta.
Barrigón, cubierto de vello gris en la cara, pero calvo.
Llama a gritos al Hombre, que se dirige a su mesa.

En la mesa hay otros SEÑORES de supuesta importancia, acompañados
de sus ESPOSAS, mujeres estiradas que no saben sonreír.
Godínez es el único sonriente.

GODíNEZ
Señoras y señores: Miguel Romanov,
mi asesor de campaña.

El Hombre saluda a todos con un gesto.

GODÍNEZ
Gracias a este embustero ganamos la
Presidencia de la República.

Godínez suelta una carcajada estentórea, que todos imitan.
El Hombre y la Señorita Valdemar toman asiento. Un MESERO acomoda
sus lugares ipso facto.

HOMBRE
(amable)
El Presidente no ganó por una
estrategia de campaña, como todos
sabemos. Ganó por su propuesta.

GODÍNEZ
Olvídate del sermón, Romanov.
Estamos cenando. Disfruta tu noche.

El Hombre sonríe y mira a su alrededor, satisfecho aunque
intimidado.

CORTE A:


39. EXT. MAR. DÍA

El Hombre sigue remando, exhausto. El sol está a punto de
ocultarse. Voltea hacia la Mujer, que sigue inconsciente.

HOMBRE
Y así fue como llegué a ti, Leonor.
Por la vía rápida.

El Hombre mira al horizonte, convencido de algo. No sabemos de
qué.

FADE IN A NEGROS

Escuchamos una voz femenina, desconocida hasta entonces.

LUCíA
(V.O.)
¿Cómo? ¿Cómo fue eso?

40. EXT. PUERTA DE PRIMARIA. DíA

La reja de una primaria, donde numerosos PADRES y MADRES esperan
a sus hijos, unos minutos antes de la salida. Lautaro está parado
frente a LUCÍA (38), una mujer que alguna vez pudo haber
sido hermosa, pero que ahora parece consumida por una cierta
ira interior. Cuestiona a Lautaro sin piedad.

LUCÍA
(hiriente)
¿Cómo llegó a ella, Lautaro?

LAUTARO
Tú no sabes nada, Lucía.

Lautaro mira hacia la reja.

LUCÍA
Tú. eres el que no sabe,
Lautaro. no sabes cómo resolver
tu historia.

LAUTARO
(sarcástico)
¿Y tú sí?

LUCÍA
No, por supuesto que no... Pero al
menos yo no pretendo pagar la
universidad de Carolina con una
estúpida novela que jamás va a
publicarse.

Lautaro está a punto de contestar, justo en el momento en
que una jauría de NIÑOS salen como en tropel de la reja de
la primaria. Gran algarabía y alboroto. Lucía fija la vista
hacia ahí, hasta que reconoce a CAROLINA, una niña rubia y
enclenque que enseguida corre hacia ellos.

La niña se emociona visiblemente al ver a Lautaro.

CAROLINA
¡Papá! ¡Hazme caballito!

Lautaro carga a la niña y se la echa a los hombros, mirando
con odio a Lucía. Ambos caminan hacia el coche.

LUCÍA
(En plan de tregua)
Come con nosotras. ¿Tienes que
regresar pronto al periódico?

LAUTARO
Pues claro. No he cerrado la
edición.

CAROLINA
(impertinente)
No vayas, papá. Ven con nosotras.
Mi mamá nos va a llevar al
rein-forrest.

Lautaro mira a Lucía alzando ambas cejas con sorpresa.

LAUTARO
Ah, ¿ya pagas restaurantes caros?

LUCÍA
(más amigable cada vez)
Me está yendo bien.

LAUTARO
Te felicito. Tu presidente es un
corrupto.

LUCÍA
No menos que Roñoso Liceaga. Bueno,
en el hipotético caso de que Roñoso llegara
a la Presidencia, un evento tan
improbable como el congelamiento repentino
del Sol... O que tu novela fuera
publicada algún día, en un futuro
no muy lejano.

Lucía sonríe, segura de sus comentarios ingeniosos.

LAUTARO
Las acompaño si tú pagas, señorita Comunicación
Social.

CORTE A:


41. INT. RESTAURANTE SELVáTICO. DíA

Un restaurante extravagante, decorado con árboles y lianas
artificiales, como una gran selva de simulacro. Por todos
lados hay FAMILIAS con NIÑOS PEQUEÑOS que corren de un lado
a otro, con un griterío interminable.

Lautaro, Lucía y Carolina comen en relativo silencio. La
niña no advierte la distancia incómoda entre sus padres divorciados.
Lautaro la mira con cariño.

LAUTARO
(a Carolina)
¿Entonces paso por ti el domingo
temprano, brujita?

CAROLINA
¡Sí! ¡Llévame al zoológico! ¿Sí,
papá? ¿Sí?

Lautaro asiente entusiasmado, hasta que encuentra los ojos
de Lucía, que lo mira con una incredulidad fingida.

LUCÍA
¿Perdón? ¿Cómo dijiste?

LAUTARO
Paso por ella el domingo.

LUCÍA
El domingo... ¿y qué es hoy?

LAUTARO
Miércoles... 12.

Lautaro permanece tranquilo, aunque intuye lo que se
avecina.

LUCÍA
Ajá, y si ya la viste hoy, ¿por qué
otra vez el domingo? Hoy es tu
domingo.

LAUTARO
No, Lucía, no me salgas con eso.
Hoy es tu miércoles, tu semana. El
domingo es mi domingo.

LUCÍA
No. Lo cambiaste por hoy. Hasta la
comida te salió gratis.

Carolina mira la escena con tristeza, sin atreverse a hablar.

LAUTARO
(a punto de perder los
estribos)
Lucía: no otra vez. Por favor.
Somos dos adultos. No empieces a
jugar sucio.

LUCÍA
(impasible)
No estoy jugando sucio, Lautaro. De
hecho, estoy siendo bastante
flexible contigo. Te dejé verla y
hasta recogerla en la escuela en un día
que no te tocaba para nada verla. Y
encima, quieres abusar de mi
confianza creyendo que todavìa te
voy a dejar que la veas el próximo
domingo. Lo siento. Vamos ir a
Valle con mis papás.

Carolina se levanta de la mesa y camina a uno de los juegos.

LAUTARO
(derrotado)
Son chingaderas, Lucía.

LUCÍA
Tómalo como quieras. Si quieres, si
te parece, le llamo a mi abogada
para que te lo explique mejor.

Lucía toma su bolsa de uno de los asientos. La abre y saca
el teléfono celular. Lautaro mira la escena impotente.

LAUTARO
Entonces así va a ser la cosa. Con
alevosía y ventaja.

Lucía deja el celular sobre la mesa y lo mira intentando
parecer comprensiva.

LUCÍA
Termina tu novela y ya veremos.

LAUTARO
(iracundo)
¡Eso qué! ¡Eso no tiene nada qué ver!
¡No me salgas con más fregaderas!

Lucía contiene las palabras y de nuevo abre la bolsa, de la
que extrae un papel. Lo extiende frente a Lautaro.

LUCÍA
Mira:
(señala el papel con el dedo)
La convocatoria del Huasca. Cierra
en mes y medio. Acaba tu novela en
ese lapso, gana el premio, y
entonces vamos a discutir otra vez
los términos.

Lautaro mira el papel incrédulo, con un gesto de asco impreso
en la cara. Permanece pensativo.

LAUTARO
Esto-es-una-reverenda-mamada.

Lucía se encoge de hombros.

LUCÍA
Te estoy ayudando, Lautaro. Te
estoy ayudando más de lo que
imaginas. Te aseguro que nunca vas
a terminar de agradecérmelo.

Lautaro voltea hacia el área de juegos, donde Carolina permanece
sentada al borde de un brincolín, tímida y lejana.

Vuelve la vista hacia el papel, lo toma y lo lee superficialmente.
Luego mira de nuevo a Lucía.

LAUTARO
Eres una perra enferma.

42. EXT. MAR. NOCHE

El Hombre sigue navegando, cada vez más perdido en el horizonte
que no adivina ninguna línea, ningún contacto con tierra. La
Mujer sigue inmóvil, como muerta. El Hombre ha dejado los remos
a sus costados, y permanece quieto, expectante. La mira de
nuevo, hermosa en su cercanía con la muerte.

HOMBRE
Tienes razón. No sé cómo fue.

El Hombre mira a lo lejos. La nada.

HOMBRE
No tiene sentido, ¿Leonor? ¿Lucía?
No tiene sentido.

El Hombre se levanta y el bote tiembla peligrosamente sobre las
aguas. A él no le importa. Mira la porción profunda, negra, abismal,
del océano debajo de él. Lanza una última mirada en torno a
la Mujer.

Se arroja al agua.

CORTE A:


43. INT. HABITACIóN DE LAUTARO. NOCHE

C.O. del dedo anular de Lautaro, que permanece oprimido contra
la tecla SUPR en su computadora portátil.

La hoja aparece en blanco de nuevo. Lautaro cierra el
aparato y se lanza a la cama de frente, sin mover la cabeza
para amortiguar el impacto.

44. INT. CASA DE ROBERTO. DíA

La casa de Roberto Cancieri es amplia e iluminada. La sala y el
hall están a desnivel, todo adornado en tonos cremosos y
pardos. Vasijas egipcias, cuadros impresionistas, paredes
repletas de libros, retratos en los que Roberto y Amada
aparecen sonrientes, felices.

Lautaro está sentado en un sillón, desganado, mientras bebe
un vaso de whisky. Roberto está frente a él, mirándolo con
atención.

ROBERTO
El Huasca es imposible. El Tintero
de Plata es todavía alcanzable,
pero el Huasca es imposible. Fuera
de la competencia.

LAUTARO
(da un sorbo a su trago)
Es una hija de puta.

Amada aparece por el pasillo con un tazón de botana. Lo
coloca frente a la mesa y se sienta junto a Roberto,
acomodando su cuerpo junto al de él.

AMADA
Deja las sandeces para tus
presentaciones literarias,
queridito.

Amada le da unos golpecitos en el muslo a Roberto. Éste aún
mira a Lautaro sin saber qué decir.

LAUTARO
El zoquete tiene toda la razón,
Amada. El Huasca es imposible. Más
para mí, un novato.

AMADA
Novato no, cuando has dedicado
tantos años de tu vida a escribir
la novela que traes entre manos.

Roberto y Lautaro se miran.

LAUTARO
Ocho, sí, y ayer lo borré todo. No
tengo nada. Estoy en ceros.

AMADA
¡Lautaro Cromwell! ¡En el nombre
del cielo!

LAUTARO
(dando otro trago a su whisky)
Son hijodeputeces.

ROBERTO
Oye, maestro, ¿te acuerdas de cómo
nos imaginábamos de grandes? Íbamos
a las grandes ligas. Yo quería
comprar un periódico para hacerme
trillonario por concepto de
publicidad, y tú querías que te
publicaran en el semanario de la
facultad.

Lautaro emite un gruñido por toda respuesta.

ROBERTO
(insistente)
¿Pero te acuerdas, mano?

Lautaro reacciona casi con violencia, irritable.

LAUTARO
¡Cómo no me voy a acordar!

CORTE A:

FLASHBACK


45. INT. CUARTO DE ROBERTO. NOCHE

Veinte años atrás. Lautaro y Roberto, en sus tempranos
veinte, están acostados de cabeza en la cama del segundo.
Los cuerpos son los mismos, pero con ademanes más
jóvenes (más pelo donde no lo había, algún truco de
maquillaje) y con atuendos estrafalarios: cabellos erizados,
playeras negras estampadas, tenis de colores fosforescentes entre
los que se pierden los bordes de los pantalones entubados.

El cuarto de Roberto es pequeño, oscuro, sucio. Las paredes,
de un verde perico, están repletas de pósters gigantescos de
bandas metaleras: DIO, Iron Maiden, Black Sabbath. Una
pequeña grabadora emite gritos guturales y guitarras
distorsionadas.

Ambos comparten un CIGARRO DE MARIHUANA y miran perdidos hacia
la pared.

ROBERTO
(con voz aletargada)
Quiero comprar un periódico para
hacerme trillonario por concepto de
publicidad.

Lautaro recibe el CIGARRO y le da una aspirada larguísima,
conteniendo el humo. Así, con la voz contenida, contesta:

LAUTARO
Me conformo con que me publiquen en
el semanario de la facultad.

CORTE A:


46. INT. CASA DE ROBERTO. DíA - SEGUNDOS DESPUéS

LAUTARO
(ríe casi sin ganas)
Mentira. Así no éramos.

Amada ríe divertida con la dramatización.

ROBERTO
Tienes toda la razón. Permíteme.

CORTE A:


FLASHBACK:


47. INT. SALA ELEGANTE. DíA

Una sala exquisitamente decorada, en la que parece tomar lugar
una tertulia literaria. Hombres maduros, casi todos de
lentes, discuten en voz baja algunos asuntos. Lautaro y
Roberto, en su papel de jóvenes, vestidos con sacos
cuadriculados y mascadas sobre las camisas, fuman una pipa cada
uno. Al fondo se escucha una pieza de violines.

ROBERTO
(con voz engolada)
Y le decía, señor Cromwell, que mi propósito
es construir un emporio editorial.

LAUTARO
En efecto, señor Canciari. La
industria periodística obtiene gran
parte de su financiamiento gracias
a la publicidad.

ROBERTO
Desde luego. Mi objetivo, luego
entonces, es amasar una buena fortuna
a través de este medio.

LAUTARO
Muy ingenioso. En mi caso, como
usted sabe, confío en que la
facultad de Letras de nuestra Alma
Máter...

ROBERTO
(interrumpe)
La Universidad más prestigiosa de
toda Latinoamérica.

LAUTARO
Sí, por supuesto. Confío en el
criterio de su incipiente, pero sin
duda pujante industria editorial...

ROBERTO
El semanario.

LAUTARO
El semanario, sí. Y, por lo tanto,
me sentiría muy honrado si pudiera
ver mis letras impresas ahí.

ROBERTO
Fascinante.

Un MESERO (el mismo mesero de la escena 30) aparece con bandejas
en las que hay copas de champaña. Roberto y Lautaro toman
una cada uno.

ROBERTO
¿Salud?

LAUTARO
Salud.

Ambos hombres beben mientras echan una mirada general al recinto.
Roberto parece identificar a alguien, y agudiza la mirada.
Lautaro nota el gesto, y se da la vuelta, tratando de ver lo
mismo que él. En la multitud no distingue a nadie.

ROBERTO
¿Quién invitó a ese hombre?

El Hombre aparece a cuadro, con una apariencia casi por entero
distinta a la que conocimos primero. Su peinado y color de
pelo es distinto, viste

jueves, 3 de abril de 2008

SANGRE-EH-URRHGHHH-SANGRE

SANGRE

Original de Lilián López Camberos

FADE IN

I've always been an introvert

Happily bleeding

Se disuelve a negros

  1. INT. CUARTO DE BAÑO. DÍA

MAJE, 17 años, pálido y macilento, observa su reflejo en el espejo de un baño iluminado, con azulejos blancos y azul marino, elegante. Desde nuestra posición, observamos a Maje de espaldas, con las manos recargadas sobre el lavabo. De ambos orificios nasales manan dos hilos de SANGRE de un rojo muy oscuro, que escurren por las paredes del lavabo. Maje observa impasible la escena, sin hacer el mínimo esfuerzo por detener la hemorragia. De pronto, en la puerta del baño, se escucha que alguien toca. Maje parece despertar de su ensimismamiento. Se acerca al espejo una vez más, examina su rostro, y luego abre la llave del agua y se moja la cara sin levantar la mirada.

CORTE A:

Secuencia inicial. Título.

2. EXT. PASILLO DE PREPARATORIA. DÍA

Maje está de pie (dándonos la espalda) frente a uno de los bebederos de la preparatoria donde estudia, un conjunto de edificios modernos y sobriamente diseñados que albergan a hijos de empresarios y políticos. A su lado está parado RAÚL, 17, un adolescente regordete con mejillas encendidas y talante inseguro. Maje está recargado en la misma posición que hemos visto antes, sólo que ahora concentrado en algo que yace al fondo de la estructura laminada del bebedero.

MAJE

Me gusta mirarlo.

RAÚL

(impaciente)

¡Apúrate, Maje! ¡Ya deja eso!

MAJE

Mira cómo los coágulos son más oscuros en ciertas partes.

Maje se yergue e introduce la mano en el bebedero. Voltea hacia Raúl y lo invita a imitar su acción.

MAJE (CONT’D)

Mira. Tócalo.

RAÚL

(sin poner atención)

Sí, sí, ¡apúrate! ¡Ya viene Macías!

Cuando Maje voltea hacia nosotros, podemos observar que un hilo de SANGRE le escurre de una fosa nasal. Con el rabillo del ojo mira hacia donde Raúl le indica, como si espiara algo. Luego presiona el botón del bebedero y se limpia la boca torpemente con el agua fría. Del bolsillo de su pantalón gris extrae un PAÑUELO DESECHABLE hecho bola, que rápidamente amolda cónicamente, para luego introducirlo en su nariz. Raúl echa a andar con paso apresurado. Maje lo sigue.

3. INT. COCINA DE CASA DE MAJE. DÍA

JULIO, 20, un muchacho atractivo y desbordante de seguridad, entra a la cocina de la casa de Maje –moderna, limpia, decorada en tonos metálicos. Es claro que la familia de Maje es acomodada y tiene buen gusto. En la mesa están sentadas LAURA, la madre de Maje (atractiva a pesar de sus más de cuarenta), y HELENA (prematuramente envejecida y reticente), la madre de Julio. Las mujeres toman café y fuman. Julio saluda a ambas con un beso en la mejilla, y luego se da la vuelta para sacar un ENVASE DE JUGO del refrigerador. Mientras tanto, se sirve en un vaso que ha extraído de la alacena.

JULIO

¿No está por aquí Majecito, tía?

LAURA

Lleva más de tres horas dormido, en su cuarto.

HELENA

(a Laura)

¿No estará enfermo?

LAURA

No. Se desveló mucho anoche, haciendo quién sabe qué cosa.

Laura parece reflexionar un segundo, y luego agrega:

LAURA (CONT’D)

¿Por qué no subes a despertarlo, hijo?

Julio asiente mientras le da el último trago al vaso, que deja vacío sobre la mesa. Se levanta con brusquedad (una cierta brusquedad adolescente, involuntaria) y sale de la cocina rumbo a la recámara de su primo.

4. INT. PASILLO DE CASA DE MAJE. DÍA

Julio camina sobre el amplio pasillo del segundo piso, adornado con cuadros abstractos y coloridos, las paredes blancas. Camina con precaución, casi de puntillas, mientras sonríe maliciosamente. Se detiene frente a la puerta de Maje y la abre con cuidado.

5. INT. RECÁMARA DE MAJE. DÍA

A pesar de que aún no ha oscurecido, y de que en toda la casa hay bastante iluminación, el cuarto de Maje está en penumbras. Una gruesa cortina azul marino impide pasar la luz del sol. Julio observa un bulto sobre la cama y hacia ahí se dirige. Sin medir su fuerza ni el impacto, se deja caer de forma estrepitosa sobre Maje. Éste despierta de un sobresalto. Levanta la cabeza y observa a Julio, quien suelta unas carcajadas colosales. Maje se sienta sobre la cama y se revuelve el cabello, desconcertado y adormilado. Julio se levanta de un brinco y abre una gran porción de la cortina, que de súbito revela una recámara amplísima. La decoración es adolescente, pero ostensiblemente costosa: muebles finos, un clóset larguísimo, paredes azul eléctrico, una televisión plana de 56 pulgadas, un equipo de sonido enclavado en la pared, con bocinas estratégicamente colocadas alrededor. Sobre el escritorio, una computadora portátil de última generación. Abundantes repisas en las paredes con discos compactos y libros, cientos de libros. El único detalle distintivo, personal, es una LÁMPARA DE LAVA en colores rojos y blancos que Maje activa sobre su buró.

Julio hurga en las repisas, de espaldas a Maje.

JULIO

Vamos a la fiesta de Jacobo, ¿no? ¿No te cansas de echar la hueva toda la tarde?

MAJE

(ausente)

No tengo ganas.

JULIO

(frunciendo el ceño, pero sin voltear hacia Maje)

¡No mames! Levántate y vámonos.

MAJE

(resignado, luego de suspirar largamente)

...Pues como quieras...

Julio le da la cara, satisfecho de sus argumentos de convencimiento. Arroja a Maje un disco compacto, que éste esquiva infructuosamente.

JULIO

¿Así te vas a ir?

Maje se levanta desganado y camina hacia el clóset, que abre con un esfuerzo tal que es como si la puerta corrediza pesara una tonelada.

MAJE

(con la voz ronca)

Sólo me voy a poner una chamarra.

6. EXT. AVENIDA DE LA CIUDAD. NOCHE.

Julio maneja un Jetta último modelo, a toda velocidad. Escuchamos, en el estéreo, una pieza rara y sumamente pesada. Julio mueve la cabeza al ritmo de la música, mientras de soslayo mira por el espejo retrovisor y luego hacia el frente, despreocupado. Maje está sumido en el asiento del copiloto, mirando como un autista por la ventanilla. Delante de sus ojos desfilan luces (bares, tiendas, restaurantes) que se distorsionan como si fuera una fotografía con destemporalizador.

La voz de Julio aparece intermitente, lejana.

JULIO

Y Françoise: oui, oui, oui. ¡Pendejísima! Jacobo le decía: tómala, bébetela, no te va a pasar nada. Y la pendeja: oui, oui, oui. Le duró como una hora, y luego vino y me dijo que se sentía très mal de mer. Le dimos un vaso de leche y la pendeja seguía en la pálida, así que la metimos a la regadera con agua fría. Ni se inmutó. Lo otro ya no vi... Jacobo la metió en su cuarto y dijo que la iba a cuidar mientras se le bajaba.

Julio voltea hacia Maje y se da cuenta que no lo escucha. Se acerca.

JULIO

La novia de Jacobo está riquísima, ¿sí o no? Me cae que eres mi héroe si te la coges hoy.

Maje no responde, como si no hubiera escuchado nada. Julio continúa manejando, sin que esto le afecte. Hace un movimiento brusco y se mete al estacionamiento de un minisúper de paso. Apaga el coche.

JULIO

¿No quieres nada?

MAJE

Tráeme una botella de agua.

Por toda respuesta, Julio lo mira y se ríe con sarcasmo.

P.O.V de Maje: Julio mientras camina del coche a la entrada del minisúper, luego un movimiento oscilatorio que culmina en la vista de la ciudad hacia abajo. Las luces titilan con fuerza sobre el manto negro, y de pronto se sobreenfocan hasta borronearse. Aparecen las tiras de luces como en la fotografía, que en un punto se vuelven psicodélicas y grotescas. Hay un ruido sordo alrededor. De pronto, la puerta del coche azotándose rompe el hechizo. Julio acomoda dos six de cerveza entre la palanca y sus pies. Luego arranca.

7. EXT. CALLE DE COLONIA ELEGANTE. NOCHE

El Jetta de Julio se estaciona detrás de una hilera de coches, frente a la entrada de una residencia inmensa, cercada por fresnos y eucaliptos. Afuera hay algunos JÓVENES, todos de clase alta, que conversan antes de entrar a la fiesta. Julio sale del coche con una lata de cerveza. La abre y se recarga sobre la cajuela. Le da algunos sorbos y luego se asoma por la ventanilla, donde Maje permanece hundido.

JULIO

¿No te vas a bajar?

No hay respuesta.

JULIO

¿Te vas a quedar ahí o qué, cabrón?

Maje sigue con la mirada perdida. Lentamente muestra su mano izquierda, con el dedo medio extendido. Julio le da un golpe a la puerta, con una furia contenida. Luego se estira cuanto puede para alcanzar uno de los six que están sobre el asiento.

JULIO

(molesto)

Ahí te quedas...

Julio camina hacia la entrada y desaparece. Maje se acomoda sobre el asiento y mira alrededor. Permanece así algunos segundos, hasta que siente algo inesperado. Se incorpora y se lleva la mano a la nariz. Observa la SANGRE en sus dedos. Fastidiado, abre la guantera tratando de encontrar algún pedazo de papel, algo con qué detener la hemorragia, que ya comienza a manar profusamente. Mientras tanto, permanece con los dedos sobre las fosas nasales. Al no encontrar nada, levanta la mirada desesperado. Justo enfrente de él, sobre la banqueta, dos chicas conversan (KARINA y LAURA). Maje sale del coche resignado y se les acerca.

Vemos cómo habla con una de ellas, KARINA (18, morena, delgada, poco atractiva), quien de inmediato busca en su bolsa un paquete de pañuelos desechables. Karina es amable y sonríe mucho; le ayuda a colocarse el pedazo de papel en la nariz, y luego lo ayuda a limpiarse la sangre que ha quedado seca en el dorso de sus manos. Maje les agradece y luego regresa al coche. Extrae una de las cervezas que Julio ha olvidado y se la bebe tranquilamente, recargado sobre el Jetta.

CORTE A:

(flashback)

8. EXT. JARDIN DE PRIMARIA. DÍA

MAJE, 12 años, la misma palidez y el mismo rostro indiferente, está de pie frente a HERLINDA, 12, una niña rubia de caireles, vestida con el uniforme escolar: falda a cuadros, un chaleco tejido con el escudo del instituto, camisa blanca de manga larga. Están enfrente de los BEBEDEROS, en una explanada algo oculta del edificio. Frente a ellos hay entre 6 y 10 NIÑOS, de sexos indistintos y de apariencias variadas. Son la 1 ó las 2 de la tarde y hace mucho sol; los niños se resguardan de él con sus manos, sus cuadernos o sus loncheras. Los niños hablan a coro y aplauden:

NIÑOS

(entusiastas aunque burlones)

¡Que la bese, que la bese!

Maje permanece en el rincón, sin decidirse a hacer movimiento alguno. Herlinda aprieta uno de sus caireles y lo mira expectante, avergonzada, tampoco atreviéndose a irse o empujarlo a hacer algo. Maje observa a su auditorio y se siente presionado, nervioso, temeroso. Por fin da un paso brusco hacia delante y pega su cara contra la de Herlinda.

C.O. de los labios de ambos niños, en el momento en que se juntan. El beso dura 2 segundos, y de pronto comienza a salir SANGRE de la nariz de Maje, sin que ninguno de los dos se dé cuenta. Detalle de la sangre que alcanza los labios de Maje.

Herlinda se despega toscamente, asqueada.

HERLINDA

(limpiándose la boca con la manga de su camisa, mientras mira los labios manchados de sangre de Maje)

¡Qué asco!

Gritos y burlas de los niños, distorsionados, cada vez menos audibles. Maje permanece con los ojos cerrados, saboreando el momento: saca la lengua y se limpia la sangre con ella.

CORTE A:

(fin del flashback)

9. EXT. CALLE DE COLONIA ELEGANTE. NOCHE

Maje está recargado en el coche, mirando al vacío, mientras bebe la última gota de la cerveza. Arroja la lata vacía lo más lejos que puede. Mete las manos a los bolsillos y suspira satisfecho mientras le echa un vistazo a la calle. A lo lejos hay una PAREJA besándose, y el par de chicas ha desaparecido. Camina hacia la entrada de la residencia.

10. EXT. JARDÍN DE RESIDENCIA. NOCHE

El jardín es muy amplio, a desnivel, con pasto muy verde y recortado. Hay una PALAPA que hace las veces de barra, donde un BARMAN expende tragos y bebidas. También hay un BRINCOLÍN, donde algunas MUCHACHAS brincan divertidas. Por todos lados hay PAREJAS besándose, grupos de AMIGOS conversando, gente bebiendo. Gran algarabía, matizada con música electrónica a todo volumen. En una esquina está un DJ con una tornamesa, mezclando. Maje camina por un sendero de adoquín, sin levantar la mirada. Al pasar junto a un par de COMPAÑEROS DE CLASE (17, altos, apuestos), éstos lo saludan ruidosamente, con las cubas en la mano, como invitándolo a que se les una. Maje alza una ceja y continúa su camino, hasta la puerta de entrada.

11. INT. SALA DE RESIDENCIA. NOCHE

El interior de la casa es también muy amplio. Muebles minimalistas, luces en forma de reflector, vasijas étnicas: un decorador de interiores ha impreso su estilo en cada detalle. Adentro también está plagado de JÓVENES con cervezas o martinis en la mano, que charlan ruidosamente. En un sillón está sentado Julio, con una cerveza en la mano. Sobre sus piernas está Laura, 19, a quien hemos visto antes pero no detenidamente: se trata de una muchacha alta, delgada, morena, cabello lacio y salvaje, profundamente atractiva.

En cuanto Julio divisa a Maje, lo llama a gritos.

JULIO

¡Majecito! ¡Primo! Ven a sentarte, cabrón.

Maje se acerca tímidamente y se deja caer en un sillón a un lado del suyo. Cierra los ojos, como si estuviera mareado.

JULIO

¿Qué te pasó? Pensé que te habías quedado dormido en el coche.

MAJE

(aún con los ojos cerrados)

Me salió sangre de la nariz.

JULIO

¡¿Otra vez?! Estás bien pinche anémico, güey.

LAURA

Nosotras estábamos ahí. Mi hermana, Karina, te ayudó con...

(hace una seña a la nariz)

Maje abre los ojos y la mira detenidamente, como si no acabara de creer que esta beldad tiene algún parentesco con la chica más bien insignificante de hace rato. Laura ignora el gesto y se incorpora para alcanzar un vaso alargado, con líquido naranja, que está sobre la mesa.

LAURA

¿Te pasa seguido?

Maje está a punto de responder, pero Julio se adelanta.

JULIO

Todo el tiempo. Desde que estábamos enfants, ¿verdad, Maje?

LAURA

(extrañada, pero sonriente)

¿“Maje”? Es un nombre raro, ¿no?

Maje hace un gesto condescendiente, sin molestarse en explicar el significado. Julio ríe y se siente en la obligación de hacerlo.

JULIO

Sus papás eran unos hippies (risa tosca, brutal). Fumaban mota carísima y seguro andaban bien high cuando lo registraron.

LAURA

(ríe)

Laura.

Laura se acerca y le da un beso en la mejilla. Maje acepta el gesto y luego vuelve a recargarse.

MAJE

(en un susurro)

Laura... como mi madre.

LAURA

(que alcanza a escucharlo)

¿Ah, sí?

Julio mira a Laura inseguro y luego le da una nalgada. Laura reclama y Julio le da un beso en la boca, larguísimo. Luego se aparta, mirando de reojo a Maje, que luce indiferente.

JULIO

(a Laura)

¿Y tus amigas?

LAURA

Voy a buscarlas.

Laura se levanta, revelando sus piernas bronceadas, muy torneadas. Camina hacia un ángulo de la sala con lentitud y coquetería. Julio la sigue con la mirada descaradamente. Luego voltea hacia Maje y le guiña el ojo. Maje alza la ceja y mira hacia arriba, perdido.

P.O.V. del techo azuloso, los ruidos sordos de la música y las conversaciones. La imagen se desenfoca.

CORTE A:

(flashback)

12. INT. HABITACIÓN DE HOTEL. NOCHE

Una cortina de hotel, que ondula por la brisa de la ventana abierta. Sólo se escuchan ruidos lejanos de coches, afuera. Observamos un hilo azuláceo que entra por la abertura de la cortina, y que viaja sobre la alfombra y luego se detiene en la cama. Ahí yacen Maje (un año o dos más joven, más inocente, con diferente peinado) y LUCÍA, 15 años, una adolescente hermosa de piel muy blanca, cabello castaño rojizo y ojos muy expresivos. El haz de luz le da directo a los ojos. Su frente está perlada por el sudor. Maje besa su cuello, su pecho, acaricia su cabello. Lucía se ve temerosa e insegura.

MAJE

(en susurro)

¿Te lastimo?

LUCÍA

(nerviosa)

No, no, sigue.

Maje se mueve dentro de ella con mucho cuidado, procurando mirarla a los ojos y acariciar su pelo. Pone un dedo sobre los labios de Lucía, que lo mira esperando que él guíe toda la acción. Maje hunde la mano en las cobijas y luego parece acomodarla dentro de ella. La sensación lo sorprende placenteramente. De pronto se mueve con más fuerza y ahínco, sin mirarla a ella, que frunce el ceño con algo parecido al dolor. Después se detiene y saca las manos de la cobija. Trata de enfocar en la oscuridad, y luego se estira para prender la lámpara sobre el buró.

P.O.V de su mano, cuyos dedos están manchados con unas gotas de SANGRE muy roja y brillante. Atrás está Lucía, recostada, que lo mira con temor.

LUCÍA

(ruborizada)

Eso es normal.

Maje parece no escucharla, y en cambio observa maravillado el hallazgo. Acerca sus dedos lo más que puede a su cara.

MAJE

(en susurro)

Sangre...

CORTE A:

(fin del flashback)

Negros. Se escucha la voz sorda de Julio, hasta que es distinguible.

13. INT. SALA DE RESIDENCIA. NOCHE

Maje abre los ojos. Aún está sobre el sillón, en la sala de la residencia. Mira a Julio, que le habla.

JULIO

¡Oye! Despiértate, cabrón, no estás en tu casa.

Maje lo mira, ausente, como si le costara reconocerlo.

JULIO

(cómplice)

¿Qué tal Laura? Riquísima, piernas de aquí al cielo, más fácil que la tabla del uno.

Maje lo mira con indiferencia, y luego se levanta buscando una bebida. Camina hacia una barra donde están dispuestas varias cervezas. Toma una, la abre y se la bebe. Julio camina detrás de él y se pone a su lado, mirando el lugar.

JULIO

Tú te coges a su hermana, yo a Laura y luego...

MAJE

(lo interrumpe)

Es fea.

JULIO

¿Qué?

MAJE

Su hermana: es fea.

JULIO

(suelta una carcajada)

¿Está fea? ¿Y qué chingados? ¿Te vas a poner exigente a estas alturas?

Maje ignora el comentario y se bebe la cerveza de un trago. Deja la botella vacía sobre la barra y luego se da la media vuelta, sin destino fijo. Julio lo mira, entre molesto y extrañado.

14. INT. PASILLO DE RESIDENCIA. NOCHE

Maje camina confundido, buscando un baño. Abre cada puerta y de todas ellas sale un rumor de voces, música, risas. Está más pálido que nunca. Sus movimientos son torpes y mecánicos. Por fin encuentra una puertita debajo de una escalera y la abre con los ojos desorbitados.

15. INT. CUARTO DE BAÑO. NOCHE

El baño es pequeño, pero exquisitamente decorado. Maje abre la llave del agua caliente y la deja correr mientras se mira al espejo. Parece que mira a un fantasma. El agua sale a borbotones y deja escapar mucho vapor, que de inmediato empaña el vidrio del espejo. Maje continúa viendo su reflejo distorsionado. Luego traza líneas desiguales con los dedos. Ahora podemos ver sus ojos en el reflejo, que están inyectados. Por fin cierra el agua caliente y abre la fría. Se moja el rostro sucesivas veces. Luego se analiza de nuevo en el espejo, ahora de forma más vanidosa que ausente. Encuentra en el cuello algunas manchas de sangre seca, y de inmediato se talla con el agua. Se mira resignado. Luego toma una toalla pequeña y se seca.

Maje da un paso atrás y se deja caer sobre el excusado. Echa la cabeza hacia atrás y cierra los ojos. Frunce el ceño y se lleva las manos a la cabeza, con un gesto de sufrimiento. Permanece así algunos segundos. Luego abre los ojos de nuevo y mira hacia un punto indefinido de la pared. Se levanta, se desabrocha el cinturón y se da la vuelta, dispuesto a orinar.

16. INT. SALA DE RESIDENCIA. NOCHE

Maje se ve desmejorado, aún más que antes de entrar al baño. Regresa a la barra, que ahora está vacía. Entre las botellas hay una de tequila. Maje se sirve un CABALLITO y se lo bebe de un trago. Está a punto de servirse otro, cuando aparece JACOBO: 21, rubio, un niño judío hijo de papi, coincidentalmente dueño de la casa.

JACOBO

¡El Maje desnudo!

Maje sonríe sin ganas. Jacobo le da una palmada en la espalda y deja su whisky en las rocas sobre la barra. Se sienta a su lado.

JACOBO

Cabrón: voy a tener que cobrarte las vestiduras que Julio me arruinó.

MAJE

¿Cómo?

JACOBO

Fuimos a Valle hace ocho días. Yo traía (hace un movimiento chispeante con los dedos) absinthe, y Julio nunca lo había probado, el pobre mama's little boy. Alors: me vomitó todo el coche, güey, pero así: litros y litros de vómito verde. Regan MacNeil exorcizada.

(Jacobo ríe divertido)

MAJE

¿Por el ajenjo?

JACOBO

No, güey: suerte tuviera. Nos metimos cantidad de mierdas, ya ni recuerdo qué. Pero el absinthe fue su coup de gce.

(Jacobo toma el whisky y lo sostiene en lo alto)

¿Salud?

MAJE

(con el caballito vacío)

Salud

JACOBO

(extrañado)

¿No tomas?

MAJE

(observando su vaso)

Ahora no.

JACOBO

Julio es alcohólico y drogadicto, ¿lo sabías? La más baja ralea en tu familia, Majecito. Tú... tú eres hemofílico, ¿no? Te encanta la sangre: lo dice tu primo.

MAJE

Es un niño.

JACOBO

(ríe)

¿Niño? Es más grande que tú... ¿Cuánto años tienes? ¿16?

MAJE

17.

JACOBO

Eres un niño.

Maje luce incómodo con la conversación, y pone los ojos en blanco sin que Jacobo se dé cuenta.

JACOBO

Henrietta tiene 17 también y, como seguramente te has dado cuenta, no ha dejado de ser una niña. Me dijo que un día te vio patinando en la pista de San Jerónimo.

Maje no contesta, humillado. Súbitamente, como si la sola mención de su nombre la invocara, aparece HENRIETTA: 17, pero más aniñada, cabello muy corto y rojo como zanahoria, tiene pecas, usa bráquets y está vestida a la usanza Lolita japonesa. Maje la mira y su mirada de inmediato se traduce en deseo. Henrietta le sonríe pícaramente y luego le da un beso a Jacobo.

HENRIETTA

(con voz familiar)

¡Mago! ¿Todavía vas al Panamericano?

Maje asiente sin mirarla a los ojos.

HENRIETTA (CONT’D)

(burlona)

¿Y ya entregaste el proyecto de los leucocitos?

Maje no puede con la humillación, y se levanta sin decir nada, ante la mirada condescendiente de Jacobo y Henrietta.

17. EXT. JARDÍN DE RESIDENCIA. NOCHE

Maje camina desconcertado entre la gente. Busca a alguien, sin encontrarlo. Da vueltas innecesarias, permanece de pie sin parecer entender qué es lo que está haciendo, continúa caminando.

MONTAJE:

C.O. de la risa de Julio, grotesca.

C.O. de Karina, sonriente.

C.O. de ROSTROS ANÓNIMOS riendo, brindando, actuando como imbéciles.

P.O.V. de detalle del jardín: la música electrónica que hemos escuchado se distorsiona, se hace más lenta y seca. Enfocamos a Julio, recargado en una columna de la palapa, besando a Laura.

Maje camina hacia ellos, loco de ira.

MAJE

(empuja a Julio)

¿Dónde has estado, eh? Te he buscado como un idiota.

JULIO

(furioso, sin soltar a Laura de la mano, que los mira confundida)

¿Cuál es tu pedo, cabrón?

MAJE

Me largo... Dame las llaves.

JULIO

(suelta una risa sarcástica)

¿Que te de qué? No, mano, estás trepanadito (lo señala en la cabeza con brusquedad)

MAJE

Julio: dame las llaves y vamos a dejarlo así.

JULIO

Discúlpame, pero no te sigo.

MAJE

(cínico)

Dame las llaves y te juro, primo, que no menciono palabra sobre el ajenjo ni las “mierdas” (pone las comillas con los dedos) que te echaste hace 8 días. Tu mamita piensa que te fuiste a un congreso a Cuernavaca.

Julio mira a Maje sin saber cómo contestar, mientras equilibra lo que acaba de escuchar. Suelta a Laura, que sigue sin decir nada. Camina 3 pasos adelante, seguido por Maje.

JULIO

¿Jacobo te dijo?

Maje mueve la cabeza afirmativamente, desafiándolo con la mirada.

JULIO

Güey: si mi mamá se entera, me corre de la casa. Así (truena los dedos)

MAJE

Dame las llaves y no hay bronca. Me mandas un mensaje cuando estés listo y vengo por ti.

JULIO

(reflexiona)

No, no, ni madres. Mejor me voy en taxi.

Julio voltea hacia donde está Laura.

JULIO (CONT’D)

¿Te vas ir ahorita mismo a tu casa? Hazme el paro, güey, en lo que me la cojo.

MAJE

No, no voy para allá. Tómate tu tiempo... si puedes.

Maje ríe, aunque es una risa falsa e incómoda. Es la primera vez que ríe en toda la noche. Julio queda satisfecho y le da un golpe amistoso en el pecho. Se da la vuelta y camina hasta Laura, a quien besa de inmediato. Maje camina en la dirección contraria.

18. EXT. CALLE DE COLONIA ELEGANTE. NOCHE

Maje sale de la residencia con las manos en los bolsillos. Respira muy hondo una vez que está afuera. En la banqueta está sentada Karina, esperando algo. Maje la ignora y camina hacia el coche, pero una vez que pasa junto a ella, es interceptado.

KARINA

¿Ya te vas?

MAJE

Me siento mal...

Maje se queda ahí, sin decir nada más. Luego alza una ceja y se dispone a seguir su camino, cuando...

KARINA

¡Güey! Espérate: ¿no tienes un cigarro que me regales?

MAJE

(confundido)

Creo que hay una cajetilla en el coche. Te la traigo.

Maje camina hacia el Jetta, lo abre y busca. Poco después regresa a donde está Karina, se para frente a ella, y le ofrece de la cajetilla. Ella toma un cigarro y se lo mete a la boca. Enseguida, Maje saca un encendedor y le ofrece fuego. Karina lo prende y luego mira a Maje.

KARINA

Mi hermana no sale...

Maje no dice nada, pero en su gesto se lee que sabe que Laura no va a salir: quizá no salga en toda la noche. Karina lo observa con una mirada inescrutable.

KARINA

Siéntate. No muerdo.

Maje le obedece.

KARINA

¿Fumas?

MAJE

No... Pero se me antoja uno.

KARINA

Te ofrecería uno, pero... (abre las palmas de las manos)

MAJE

Ya sé.

Maje saca otro cigarro, lo prende y le da una fumada. Saca el humo muy lentamente. Luego mira la calle, surcada por árboles altísimos. Afuera ya no hay nadie.

KARINA

Mi hermana se va a tardar otro rato, ¿verdad?

MAJE

Está con mi primo.

KARINA

¿Julio?

MAJE

Indeed.

KARINA

Es un pendejo. ¿Neta es tu primo?

MAJE

Sí, pero es adoptado. ¿Ves esta marca de familia? (Maje le muestra una cicatriz en forma de círculo, en el dorso de su mano). Julio no la tiene.

Karina ríe mientras lo observa, claramente atraída hacia él.

KARINA

¿Y tú tienes novia?

Por alguna razón, la pregunta le cae por sorpresa a Maje, quien de inmediato parece despertar de su aletargamiento. Su mirada se afila, fija en el frente.

CORTE A:

(fast forward)

19. INT. RECÁMARA DE MAJE. NOCHE

La habitación está en penumbras, pero un hilo de luz de la calle se escurre por el trozo de cortina abierta. Maje se arroja contra la cama, exhausto. Podemos apreciar que aprieta mucho los ojos, como si sufriera. Escuchamos una melodía extraña, sorda, lejana.

20. INT. COCHE. NOCHE

Maje está sentado en el asiento del piloto. Karina está a su lado, sonriente. Maje enciende el motor, espera a que responda unos segundos, y luego maniobra con la palanca para arrancar. Maje prende el radio y enseguida retumba la música que Julio escuchaba minutos atrás. Maje cambia la pista y podemos escuchar la melodía de la escena anterior, cada vez más clara y perceptible. El coche se desliza por las calles de la colonia, hasta dejarla atrás.

21. INT. COCHE. NOCHE (MINUTOS DESPUÉS)

Maje continúa manejando por las avenidas de la ciudad, sin un destino fijo. Karina sonríe, pero no dice nada, esperando que sea él quien tome todas las decisiones. Por fin, Maje observa una bocacalle vacía y da la vuelta en ella. Apaga el motor. Abre un trozo de ventanilla y arroja el cigarro prendido por ella.

Maje voltea hacia Karina, quien lo mira expectante. Permanece así, contemplándola, hasta que ella se abochorna, baja la mirada y ríe.

KARINA

¿Qué me ves?

Maje extiende una mano y la posa sobre su cuello desnudo.

MAJE

Tu cuello es más largo de lo normal.

Karina se ruboriza violentamente, y no dice nada. Baja la mirada.

Maje acaricia el cuello de Karina con suavidad: arriba abajo. Ella toma la mano de él e intenta detenerlo, sin querer hacerlo del todo.

KARINA

(susurrante)

No, no, por favor. (lo mira a los ojos)

Tengo novio.

Maje no parece escuchar estas palabras y continúa acariciando. La mano de Karina lo detiene con fuerza.

KARINA

No, no me toques por favor.

CORTE A:

(flashback)

22. INT. CASA-PROSTÍBULO. DIA

Maje tiene 14 años: pálido, vestido con el uniforme escolar, temeroso. Su padre, MAURICIO (42, atractivo, dominante), lo toma del hombro y camina con él. Están en una casa muy elegante, casi antiséptica: las paredes blancas, los muebles de buen gusto. Por la escalera baja una MUJER de casi 50, excesivamente maquillada, y enfundada en una bata de seda. Se encara con Mauricio.

MUJER

¿Éste es el muchachito?

MAURICIO

Éste es. ¿Quién le va a tocar?

MUJER

Una nueva. Se llama Antonia (mira a Maje). Te va a gustar mucho.

MAURICIO

Pero que tenga cuidado, porque mi chaparro es novato.

Mauricio empuja gentilmente a Maje hacia delante, que tiene la mirada gacha. A la estancia entra ANTONIA, una muchacha de no más de 25, cabello negro, piel blanca, elegante y bella. Viste un baby-doll de satén, en color rojo. Se acerca a Maje y le habla en tono maternal, flexionando los pies y colocando las manos sobre sus rodillas.

ANTONIA

Vamos, chiquito. No te va a doler, ya verás.

MAURICIO

(riendo)

Pues de eso se trata, de que no le duela.

Antonia sube por las escaleras. Maje la sigue.

23. INT. HABITACIÓN DE CASA-PROSTÍBULO. DÍA

La habitación está decorada en tonos pastel. La cama es de latón en color dorado, con edredones blancos y bordados. Antonia se deja caer en la cama. Maje permanece de pie junto a la puerta, sin hacer nada, con las manos tiesas sobre los costados. Luce exiguo en su uniforme de la secundaria.

ANTONIA

Vente para acá, chiquito. Bésame.

Maje la obedece. Camina hacia la cama y se sienta en ella con corrección y timidez. Antonia se incorpora y lo mira a los ojos con excesiva confianza.

ANTONIA

¿No te gusto?

Maje la mira. Se detiene en un detalle en especial: sus labios color ROJO sangre. Maje acerca sus dedos blancos y temblorosos a la boca de Antonia. Los presiona contra sus labios y corre el labial. Antonia cierra los ojos.

CORTE A:

(fin del flashback)

24. INT. COCHE. NOCHE

Maje mira a Karina con una mirada indefinible: mezcla deseo, mezcla curiosidad. Se acerca lentamente a ella, que lo mira venir y no dice nada. Por fin la besa. Primero suave, luego apasionadamente. Ella parece corresponderle, aunque permanece inmóvil en su lugar. Después Maje aumenta la velocidad y la fuerza, hasta que el beso se convierte en algo grotesco. Karina quiere hablar, pero no puede. Intenta despegarse, pero los brazos de Maje ya la han atenazado. Karina suelta gritos ahogados, pero Maje deja caer el peso de su cuerpo sobre ella.

Se disuelve a negros.

CORTE A:

25. INT. RECÁMARA DE MAJE. NOCHE

Escuchamos el rechinido de la puerta que se abre. Todo está a oscuras, a excepción de la escasa luz de un farol en la calle. Maje respira agitado. Se deja caer en la cama con pesadez. Aprieta los ojos con fuerza. La melodía empieza calmadamente, pero se intensifica poco a poco. Maje abre los ojos. Observamos que llora. Cierra los ojos y de ellos salen lágrimas muy gruesas. Se lleva las manos a la cara y podemos ver que están manchadas de SANGRE.

La melodía se distorsiona hasta convertirse en un rumor de sirena de policía, que se disuelve lentamente.

FADE IN a negros.

CRÉDITOS FINALES.