Caricaturas e Historietas: el arte escondido
Un paseo por el mundo de la caricatura y las historietas mexicanas.


Caricaturas e Historietas: el arte escondido
Un paseo por el mundo de la caricatura y las historietas mexicanas.


Mac y Tony Cedros (nombres sugeridos) son dos hermanos que se convierten en fans del planeta. A través de sus charlas, los niños conocerán datos duros sobre los temas primordiales propuestos por la Semarnat, así como otros que están directamente relacionados con ellos.
Cada uno de los hermanos tiene una personalidad definida. Mientras que Mac (Maclovia) es una niña inteligente y consciente de la necesidad de tener una cultura ecológica, Tony (Tonyberto) es un niño que sólo está interesado por el fútbol, pero que se convierte en fan del planeta gracias a los consejos de su hermana. Sus diálogos son un ejemplo de esta transición.
Calentamiento Global:
Mac: ¿Te fijas que todo mundo habla del cambio climático?
Tony: Sí, es el tema aburrido de moda.
Mac: No, Tony. No puede ser más aburrido que las clases de matemáticas.
Tony: Nada es más aburrido que las clases de matemáticas.
Mac: ¡Ya sé! Vamos a preguntarle a alguien que sí sepa.
Tony: ¿La maestra de artísticas?
Mac: No, tonto. A menos que quieras aprender a pegar palitos con resistol.
Tony: ¡No! Prefiero enterarme del cambio clitámico. Clicámito... ¡Eso!
Mac: ¡Climático!
Aparece un ícono de la Semarnat
Tony: ¿La Semarnat?
Mac: Si, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Tony: Muy bien, ¿qué le preguntamos?
Mac: Cuál es la razón del cambio climático.
Tony: Oiga, señora Semarnat, ¿nos puede decir por qué todo mundo habla del cambio climático en lugar de la final de fútbol?
Semarnat: Porque es más importante que el fútbol. De hecho, el cambio climático puede ser el responsable de que llueva a mitad de un partido o de que un día amanezcas con mucho calor.
Mac: ¿Pero por qué en algunos lugares las lluvias duran tanto y en otros todo está tan seco que parece que nunca llueve?
Semarnat: Eso es porque la atmósfera y todo lo que hay en el planeta se transforman con mucha rapidez. Los icebergs de los polos se derriten, el sol cambia su nivel de energía, y encima, la actividad humana destruye bosques y recursos naturales.
Tony: Así que es una mezcla de todo... Um. Sigo sin entender nada.
Semarnat: Es normal que el clima cambie constantemente. ¿Se acuerdan de la era del hielo?
Mac: ¡Sí! ¿Eso significa que va a haber una era del fuego próximamente?
Semarnat: No, Mac. Pero casi: nuestro planeta se está calentando poco a poco.
Tony: Señora Semarnat, sigo sin saber por qué al calentamiento global le gusta arruinar partidos de fútbol.
Mac: ¡Tony!
Agua:
Tony: Lo que más me gusta hacer, después de jugar fútbol, es quedarme horas bajo el chorro de agua cuando me estoy bañando.
Mac: Con razón mamá siempre se queja de las cuentas del agua. Además, no deberías desperdiciarla. ¡Te estás acabando el agua dulce del planeta!
Tony: ¡Pero si nunca le pongo azúcar!
Mac: No seas tonto. El agua dulce está en lagos, ríos, lagunas y ríos subterráneos. Todos la usamos: plantas, animales y seres humanos. Y de toda la que hay en el planeta, para tomar sólo hay un 2.5 %
Tony: Entonces ya sé lo que debo hacer: bañarme con la boca cerrada.
Mac: Uh. A veces eres tan inteligente...
Bosques:
Tony: ¡De cumpleaños quiero ir a acampar a un bosque!
Mac: ¿De encino o coníferas?
Tony: ¿Qué? ¿Cuál es la diferencia?
Mac: Hay muchas clases de bosques: de pino, de niebla o combinados.
Tony: ¿En el de niebla espantan?
Mac: No, pero seguramente te encontrarás con mucha biodiversidad.
Tony: ¿Biodiversi---qué?
Mac: Variedad de plantas y animales. ¿Sabías que los bosques de México son reconocidos internacionalmente por la belleza de sus paisajes y su riqueza cultural?
Tony: Seguro es porque el fútbol es más divertido en los bosques mexicanos.
Mac: A veces dudo de nuestros lazos familiares.
1. INT. HABITACIÓN BLANCA. DÍA
LAUTARO (43) está sentado frente a la cámara, pero no mira
directamente a ella, sino a un punto fijo en el otro
extremo. Detrás de él hay una pared blanca. Viste una camisa
a cuadros. Su mirada es aguda y revela una profunda
inteligencia. Es un hombre maduro, pero atractivo.
SANGRE
Original de Lilián López Camberos
FADE IN
I've always been an introvert
Happily bleeding
Se disuelve a negros
MAJE, 17 años, pálido y macilento, observa su reflejo en el espejo de un baño iluminado, con azulejos blancos y azul marino, elegante. Desde nuestra posición, observamos a Maje de espaldas, con las manos recargadas sobre el lavabo. De ambos orificios nasales manan dos hilos de SANGRE de un rojo muy oscuro, que escurren por las paredes del lavabo. Maje observa impasible la escena, sin hacer el mínimo esfuerzo por detener la hemorragia. De pronto, en la puerta del baño, se escucha que alguien toca. Maje parece despertar de su ensimismamiento. Se acerca al espejo una vez más, examina su rostro, y luego abre la llave del agua y se moja la cara sin levantar la mirada.
CORTE A:
Secuencia inicial. Título.
2. EXT. PASILLO DE PREPARATORIA. DÍA
Maje está de pie (dándonos la espalda) frente a uno de los bebederos de la preparatoria donde estudia, un conjunto de edificios modernos y sobriamente diseñados que albergan a hijos de empresarios y políticos. A su lado está parado RAÚL, 17, un adolescente regordete con mejillas encendidas y talante inseguro. Maje está recargado en la misma posición que hemos visto antes, sólo que ahora concentrado en algo que yace al fondo de la estructura laminada del bebedero.
MAJE
Me gusta mirarlo.
RAÚL
(impaciente)
¡Apúrate, Maje! ¡Ya deja eso!
MAJE
Mira cómo los coágulos son más oscuros en ciertas partes.
Maje se yergue e introduce la mano en el bebedero. Voltea hacia Raúl y lo invita a imitar su acción.
MAJE (CONT’D)
Mira. Tócalo.
RAÚL
(sin poner atención)
Sí, sí, ¡apúrate! ¡Ya viene Macías!
Cuando Maje voltea hacia nosotros, podemos observar que un hilo de SANGRE le escurre de una fosa nasal. Con el rabillo del ojo mira hacia donde Raúl le indica, como si espiara algo. Luego presiona el botón del bebedero y se limpia la boca torpemente con el agua fría. Del bolsillo de su pantalón gris extrae un PAÑUELO DESECHABLE hecho bola, que rápidamente amolda cónicamente, para luego introducirlo en su nariz. Raúl echa a andar con paso apresurado. Maje lo sigue.
3. INT. COCINA DE CASA DE MAJE. DÍA
JULIO, 20, un muchacho atractivo y desbordante de seguridad, entra a la cocina de la casa de Maje –moderna, limpia, decorada en tonos metálicos. Es claro que la familia de Maje es acomodada y tiene buen gusto. En la mesa están sentadas LAURA, la madre de Maje (atractiva a pesar de sus más de cuarenta), y HELENA (prematuramente envejecida y reticente), la madre de Julio. Las mujeres toman café y fuman. Julio saluda a ambas con un beso en la mejilla, y luego se da la vuelta para sacar un ENVASE DE JUGO del refrigerador. Mientras tanto, se sirve en un vaso que ha extraído de la alacena.
JULIO
¿No está por aquí Majecito, tía?
LAURA
Lleva más de tres horas dormido, en su cuarto.
HELENA
(a Laura)
¿No estará enfermo?
LAURA
No. Se desveló mucho anoche, haciendo quién sabe qué cosa.
Laura parece reflexionar un segundo, y luego agrega:
LAURA (CONT’D)
¿Por qué no subes a despertarlo, hijo?
Julio asiente mientras le da el último trago al vaso, que deja vacío sobre la mesa. Se levanta con brusquedad (una cierta brusquedad adolescente, involuntaria) y sale de la cocina rumbo a la recámara de su primo.
4. INT. PASILLO DE CASA DE MAJE. DÍA
Julio camina sobre el amplio pasillo del segundo piso, adornado con cuadros abstractos y coloridos, las paredes blancas. Camina con precaución, casi de puntillas, mientras sonríe maliciosamente. Se detiene frente a la puerta de Maje y la abre con cuidado.
5. INT. RECÁMARA DE MAJE. DÍA
A pesar de que aún no ha oscurecido, y de que en toda la casa hay bastante iluminación, el cuarto de Maje está en penumbras. Una gruesa cortina azul marino impide pasar la luz del sol. Julio observa un bulto sobre la cama y hacia ahí se dirige. Sin medir su fuerza ni el impacto, se deja caer de forma estrepitosa sobre Maje. Éste despierta de un sobresalto. Levanta la cabeza y observa a Julio, quien suelta unas carcajadas colosales. Maje se sienta sobre la cama y se revuelve el cabello, desconcertado y adormilado. Julio se levanta de un brinco y abre una gran porción de la cortina, que de súbito revela una recámara amplísima. La decoración es adolescente, pero ostensiblemente costosa: muebles finos, un clóset larguísimo, paredes azul eléctrico, una televisión plana de 56 pulgadas, un equipo de sonido enclavado en la pared, con bocinas estratégicamente colocadas alrededor. Sobre el escritorio, una computadora portátil de última generación. Abundantes repisas en las paredes con discos compactos y libros, cientos de libros. El único detalle distintivo, personal, es una LÁMPARA DE LAVA en colores rojos y blancos que Maje activa sobre su buró.
Julio hurga en las repisas, de espaldas a Maje.
JULIO
Vamos a la fiesta de Jacobo, ¿no? ¿No te cansas de echar la hueva toda la tarde?
MAJE
(ausente)
No tengo ganas.
JULIO
(frunciendo el ceño, pero sin voltear hacia Maje)
¡No mames! Levántate y vámonos.
MAJE
(resignado, luego de suspirar largamente)
...Pues como quieras...
Julio le da la cara, satisfecho de sus argumentos de convencimiento. Arroja a Maje un disco compacto, que éste esquiva infructuosamente.
JULIO
¿Así te vas a ir?
Maje se levanta desganado y camina hacia el clóset, que abre con un esfuerzo tal que es como si la puerta corrediza pesara una tonelada.
MAJE
(con la voz ronca)
Sólo me voy a poner una chamarra.
6. EXT. AVENIDA DE LA CIUDAD. NOCHE.
Julio maneja un Jetta último modelo, a toda velocidad. Escuchamos, en el estéreo, una pieza rara y sumamente pesada. Julio mueve la cabeza al ritmo de la música, mientras de soslayo mira por el espejo retrovisor y luego hacia el frente, despreocupado. Maje está sumido en el asiento del copiloto, mirando como un autista por la ventanilla. Delante de sus ojos desfilan luces (bares, tiendas, restaurantes) que se distorsionan como si fuera una fotografía con destemporalizador.
La voz de Julio aparece intermitente, lejana.
JULIO
Y Françoise: oui, oui, oui. ¡Pendejísima! Jacobo le decía: tómala, bébetela, no te va a pasar nada. Y la pendeja: oui, oui, oui. Le duró como una hora, y luego vino y me dijo que se sentía très mal de mer. Le dimos un vaso de leche y la pendeja seguía en la pálida, así que la metimos a la regadera con agua fría. Ni se inmutó. Lo otro ya no vi... Jacobo la metió en su cuarto y dijo que la iba a cuidar mientras se le bajaba.
Julio voltea hacia Maje y se da cuenta que no lo escucha. Se acerca.
JULIO
La novia de Jacobo está riquísima, ¿sí o no? Me cae que eres mi héroe si te la coges hoy.
Maje no responde, como si no hubiera escuchado nada. Julio continúa manejando, sin que esto le afecte. Hace un movimiento brusco y se mete al estacionamiento de un minisúper de paso. Apaga el coche.
JULIO
¿No quieres nada?
MAJE
Tráeme una botella de agua.
Por toda respuesta, Julio lo mira y se ríe con sarcasmo.
P.O.V de Maje: Julio mientras camina del coche a la entrada del minisúper, luego un movimiento oscilatorio que culmina en la vista de la ciudad hacia abajo. Las luces titilan con fuerza sobre el manto negro, y de pronto se sobreenfocan hasta borronearse. Aparecen las tiras de luces como en la fotografía, que en un punto se vuelven psicodélicas y grotescas. Hay un ruido sordo alrededor. De pronto, la puerta del coche azotándose rompe el hechizo. Julio acomoda dos six de cerveza entre la palanca y sus pies. Luego arranca.
7. EXT. CALLE DE COLONIA ELEGANTE. NOCHE
El Jetta de Julio se estaciona detrás de una hilera de coches, frente a la entrada de una residencia inmensa, cercada por fresnos y eucaliptos. Afuera hay algunos JÓVENES, todos de clase alta, que conversan antes de entrar a la fiesta. Julio sale del coche con una lata de cerveza. La abre y se recarga sobre la cajuela. Le da algunos sorbos y luego se asoma por la ventanilla, donde Maje permanece hundido.
JULIO
¿No te vas a bajar?
No hay respuesta.
JULIO
¿Te vas a quedar ahí o qué, cabrón?
Maje sigue con la mirada perdida. Lentamente muestra su mano izquierda, con el dedo medio extendido. Julio le da un golpe a la puerta, con una furia contenida. Luego se estira cuanto puede para alcanzar uno de los six que están sobre el asiento.
JULIO
(molesto)
Ahí te quedas...
Julio camina hacia la entrada y desaparece. Maje se acomoda sobre el asiento y mira alrededor. Permanece así algunos segundos, hasta que siente algo inesperado. Se incorpora y se lleva la mano a la nariz. Observa la SANGRE en sus dedos. Fastidiado, abre la guantera tratando de encontrar algún pedazo de papel, algo con qué detener la hemorragia, que ya comienza a manar profusamente. Mientras tanto, permanece con los dedos sobre las fosas nasales. Al no encontrar nada, levanta la mirada desesperado. Justo enfrente de él, sobre la banqueta, dos chicas conversan (KARINA y LAURA). Maje sale del coche resignado y se les acerca.
Vemos cómo habla con una de ellas, KARINA (18, morena, delgada, poco atractiva), quien de inmediato busca en su bolsa un paquete de pañuelos desechables. Karina es amable y sonríe mucho; le ayuda a colocarse el pedazo de papel en la nariz, y luego lo ayuda a limpiarse la sangre que ha quedado seca en el dorso de sus manos. Maje les agradece y luego regresa al coche. Extrae una de las cervezas que Julio ha olvidado y se la bebe tranquilamente, recargado sobre el Jetta.
CORTE A:
(flashback)
8. EXT. JARDIN DE PRIMARIA. DÍA
MAJE, 12 años, la misma palidez y el mismo rostro indiferente, está de pie frente a HERLINDA, 12, una niña rubia de caireles, vestida con el uniforme escolar: falda a cuadros, un chaleco tejido con el escudo del instituto, camisa blanca de manga larga. Están enfrente de los BEBEDEROS, en una explanada algo oculta del edificio. Frente a ellos hay entre 6 y 10 NIÑOS, de sexos indistintos y de apariencias variadas. Son la 1 ó las 2 de la tarde y hace mucho sol; los niños se resguardan de él con sus manos, sus cuadernos o sus loncheras. Los niños hablan a coro y aplauden:
NIÑOS
(entusiastas aunque burlones)
¡Que la bese, que la bese!
Maje permanece en el rincón, sin decidirse a hacer movimiento alguno. Herlinda aprieta uno de sus caireles y lo mira expectante, avergonzada, tampoco atreviéndose a irse o empujarlo a hacer algo. Maje observa a su auditorio y se siente presionado, nervioso, temeroso. Por fin da un paso brusco hacia delante y pega su cara contra la de Herlinda.
C.O. de los labios de ambos niños, en el momento en que se juntan. El beso dura 2 segundos, y de pronto comienza a salir SANGRE de la nariz de Maje, sin que ninguno de los dos se dé cuenta. Detalle de la sangre que alcanza los labios de Maje.
Herlinda se despega toscamente, asqueada.
HERLINDA
(limpiándose la boca con la manga de su camisa, mientras mira los labios manchados de sangre de Maje)
¡Qué asco!
Gritos y burlas de los niños, distorsionados, cada vez menos audibles. Maje permanece con los ojos cerrados, saboreando el momento: saca la lengua y se limpia la sangre con ella.
CORTE A:
(fin del flashback)
9. EXT. CALLE DE COLONIA ELEGANTE. NOCHE
Maje está recargado en el coche, mirando al vacío, mientras bebe la última gota de la cerveza. Arroja la lata vacía lo más lejos que puede. Mete las manos a los bolsillos y suspira satisfecho mientras le echa un vistazo a la calle. A lo lejos hay una PAREJA besándose, y el par de chicas ha desaparecido. Camina hacia la entrada de la residencia.
10. EXT. JARDÍN DE RESIDENCIA. NOCHE
El jardín es muy amplio, a desnivel, con pasto muy verde y recortado. Hay una PALAPA que hace las veces de barra, donde un BARMAN expende tragos y bebidas. También hay un BRINCOLÍN, donde algunas MUCHACHAS brincan divertidas. Por todos lados hay PAREJAS besándose, grupos de AMIGOS conversando, gente bebiendo. Gran algarabía, matizada con música electrónica a todo volumen. En una esquina está un DJ con una tornamesa, mezclando. Maje camina por un sendero de adoquín, sin levantar la mirada. Al pasar junto a un par de COMPAÑEROS DE CLASE (17, altos, apuestos), éstos lo saludan ruidosamente, con las cubas en la mano, como invitándolo a que se les una. Maje alza una ceja y continúa su camino, hasta la puerta de entrada.
11. INT. SALA DE RESIDENCIA. NOCHE
El interior de la casa es también muy amplio. Muebles minimalistas, luces en forma de reflector, vasijas étnicas: un decorador de interiores ha impreso su estilo en cada detalle. Adentro también está plagado de JÓVENES con cervezas o martinis en la mano, que charlan ruidosamente. En un sillón está sentado Julio, con una cerveza en la mano. Sobre sus piernas está Laura, 19, a quien hemos visto antes pero no detenidamente: se trata de una muchacha alta, delgada, morena, cabello lacio y salvaje, profundamente atractiva.
En cuanto Julio divisa a Maje, lo llama a gritos.
JULIO
¡Majecito! ¡Primo! Ven a sentarte, cabrón.
Maje se acerca tímidamente y se deja caer en un sillón a un lado del suyo. Cierra los ojos, como si estuviera mareado.
JULIO
¿Qué te pasó? Pensé que te habías quedado dormido en el coche.
MAJE
(aún con los ojos cerrados)
Me salió sangre de la nariz.
JULIO
¡¿Otra vez?! Estás bien pinche anémico, güey.
LAURA
Nosotras estábamos ahí. Mi hermana, Karina, te ayudó con...
(hace una seña a la nariz)
Maje abre los ojos y la mira detenidamente, como si no acabara de creer que esta beldad tiene algún parentesco con la chica más bien insignificante de hace rato. Laura ignora el gesto y se incorpora para alcanzar un vaso alargado, con líquido naranja, que está sobre la mesa.
LAURA
¿Te pasa seguido?
Maje está a punto de responder, pero Julio se adelanta.
JULIO
Todo el tiempo. Desde que estábamos enfants, ¿verdad, Maje?
LAURA
(extrañada, pero sonriente)
¿“Maje”? Es un nombre raro, ¿no?
Maje hace un gesto condescendiente, sin molestarse en explicar el significado. Julio ríe y se siente en la obligación de hacerlo.
JULIO
Sus papás eran unos hippies (risa tosca, brutal). Fumaban mota carísima y seguro andaban bien high cuando lo registraron.
LAURA
(ríe)
Laura.
Laura se acerca y le da un beso en la mejilla. Maje acepta el gesto y luego vuelve a recargarse.
MAJE
(en un susurro)
Laura... como mi madre.
LAURA
(que alcanza a escucharlo)
¿Ah, sí?
Julio mira a Laura inseguro y luego le da una nalgada. Laura reclama y Julio le da un beso en la boca, larguísimo. Luego se aparta, mirando de reojo a Maje, que luce indiferente.
JULIO
(a Laura)
¿Y tus amigas?
LAURA
Voy a buscarlas.
Laura se levanta, revelando sus piernas bronceadas, muy torneadas. Camina hacia un ángulo de la sala con lentitud y coquetería. Julio la sigue con la mirada descaradamente. Luego voltea hacia Maje y le guiña el ojo. Maje alza la ceja y mira hacia arriba, perdido.
P.O.V. del techo azuloso, los ruidos sordos de la música y las conversaciones. La imagen se desenfoca.
CORTE A:
(flashback)
12. INT. HABITACIÓN DE HOTEL. NOCHE
Una cortina de hotel, que ondula por la brisa de la ventana abierta. Sólo se escuchan ruidos lejanos de coches, afuera. Observamos un hilo azuláceo que entra por la abertura de la cortina, y que viaja sobre la alfombra y luego se detiene en la cama. Ahí yacen Maje (un año o dos más joven, más inocente, con diferente peinado) y LUCÍA, 15 años, una adolescente hermosa de piel muy blanca, cabello castaño rojizo y ojos muy expresivos. El haz de luz le da directo a los ojos. Su frente está perlada por el sudor. Maje besa su cuello, su pecho, acaricia su cabello. Lucía se ve temerosa e insegura.
MAJE
(en susurro)
¿Te lastimo?
LUCÍA
(nerviosa)
No, no, sigue.
Maje se mueve dentro de ella con mucho cuidado, procurando mirarla a los ojos y acariciar su pelo. Pone un dedo sobre los labios de Lucía, que lo mira esperando que él guíe toda la acción. Maje hunde la mano en las cobijas y luego parece acomodarla dentro de ella. La sensación lo sorprende placenteramente. De pronto se mueve con más fuerza y ahínco, sin mirarla a ella, que frunce el ceño con algo parecido al dolor. Después se detiene y saca las manos de la cobija. Trata de enfocar en la oscuridad, y luego se estira para prender la lámpara sobre el buró.
P.O.V de su mano, cuyos dedos están manchados con unas gotas de SANGRE muy roja y brillante. Atrás está Lucía, recostada, que lo mira con temor.
LUCÍA
(ruborizada)
Eso es normal.
Maje parece no escucharla, y en cambio observa maravillado el hallazgo. Acerca sus dedos lo más que puede a su cara.
MAJE
(en susurro)
Sangre...
CORTE A:
(fin del flashback)
Negros. Se escucha la voz sorda de Julio, hasta que es distinguible.
13. INT. SALA DE RESIDENCIA. NOCHE
Maje abre los ojos. Aún está sobre el sillón, en la sala de la residencia. Mira a Julio, que le habla.
JULIO
¡Oye! Despiértate, cabrón, no estás en tu casa.
Maje lo mira, ausente, como si le costara reconocerlo.
JULIO
(cómplice)
¿Qué tal Laura? Riquísima, piernas de aquí al cielo, más fácil que la tabla del uno.
Maje lo mira con indiferencia, y luego se levanta buscando una bebida. Camina hacia una barra donde están dispuestas varias cervezas. Toma una, la abre y se la bebe. Julio camina detrás de él y se pone a su lado, mirando el lugar.
JULIO
Tú te coges a su hermana, yo a Laura y luego...
MAJE
(lo interrumpe)
Es fea.
JULIO
¿Qué?
MAJE
Su hermana: es fea.
JULIO
(suelta una carcajada)
¿Está fea? ¿Y qué chingados? ¿Te vas a poner exigente a estas alturas?
Maje ignora el comentario y se bebe la cerveza de un trago. Deja la botella vacía sobre la barra y luego se da la media vuelta, sin destino fijo. Julio lo mira, entre molesto y extrañado.
14. INT. PASILLO DE RESIDENCIA. NOCHE
Maje camina confundido, buscando un baño. Abre cada puerta y de todas ellas sale un rumor de voces, música, risas. Está más pálido que nunca. Sus movimientos son torpes y mecánicos. Por fin encuentra una puertita debajo de una escalera y la abre con los ojos desorbitados.
15. INT. CUARTO DE BAÑO. NOCHE
El baño es pequeño, pero exquisitamente decorado. Maje abre la llave del agua caliente y la deja correr mientras se mira al espejo. Parece que mira a un fantasma. El agua sale a borbotones y deja escapar mucho vapor, que de inmediato empaña el vidrio del espejo. Maje continúa viendo su reflejo distorsionado. Luego traza líneas desiguales con los dedos. Ahora podemos ver sus ojos en el reflejo, que están inyectados. Por fin cierra el agua caliente y abre la fría. Se moja el rostro sucesivas veces. Luego se analiza de nuevo en el espejo, ahora de forma más vanidosa que ausente. Encuentra en el cuello algunas manchas de sangre seca, y de inmediato se talla con el agua. Se mira resignado. Luego toma una toalla pequeña y se seca.
Maje da un paso atrás y se deja caer sobre el excusado. Echa la cabeza hacia atrás y cierra los ojos. Frunce el ceño y se lleva las manos a la cabeza, con un gesto de sufrimiento. Permanece así algunos segundos. Luego abre los ojos de nuevo y mira hacia un punto indefinido de la pared. Se levanta, se desabrocha el cinturón y se da la vuelta, dispuesto a orinar.
16. INT. SALA DE RESIDENCIA. NOCHE
Maje se ve desmejorado, aún más que antes de entrar al baño. Regresa a la barra, que ahora está vacía. Entre las botellas hay una de tequila. Maje se sirve un CABALLITO y se lo bebe de un trago. Está a punto de servirse otro, cuando aparece JACOBO: 21, rubio, un niño judío hijo de papi, coincidentalmente dueño de la casa.
JACOBO
¡El Maje desnudo!
Maje sonríe sin ganas. Jacobo le da una palmada en la espalda y deja su whisky en las rocas sobre la barra. Se sienta a su lado.
JACOBO
Cabrón: voy a tener que cobrarte las vestiduras que Julio me arruinó.
MAJE
¿Cómo?
JACOBO
Fuimos a Valle hace ocho días. Yo traía (hace un movimiento chispeante con los dedos) absinthe, y Julio nunca lo había probado, el pobre mama's little boy. Alors: me vomitó todo el coche, güey, pero así: litros y litros de vómito verde. Regan MacNeil exorcizada.
(Jacobo ríe divertido)
MAJE
¿Por el ajenjo?
JACOBO
No, güey: suerte tuviera. Nos metimos cantidad de mierdas, ya ni recuerdo qué. Pero el absinthe fue su coup de grâce.
(Jacobo toma el whisky y lo sostiene en lo alto)
¿Salud?
MAJE
(con el caballito vacío)
Salud
JACOBO
(extrañado)
¿No tomas?
MAJE
(observando su vaso)
Ahora no.
JACOBO
Julio es alcohólico y drogadicto, ¿lo sabías? La más baja ralea en tu familia, Majecito. Tú... tú eres hemofílico, ¿no? Te encanta la sangre: lo dice tu primo.
MAJE
Es un niño.
JACOBO
(ríe)
¿Niño? Es más grande que tú... ¿Cuánto años tienes? ¿16?
MAJE
17.
JACOBO
Eres un niño.
Maje luce incómodo con la conversación, y pone los ojos en blanco sin que Jacobo se dé cuenta.
JACOBO
Henrietta tiene 17 también y, como seguramente te has dado cuenta, no ha dejado de ser una niña. Me dijo que un día te vio patinando en la pista de San Jerónimo.
Maje no contesta, humillado. Súbitamente, como si la sola mención de su nombre la invocara, aparece HENRIETTA: 17, pero más aniñada, cabello muy corto y rojo como zanahoria, tiene pecas, usa bráquets y está vestida a la usanza Lolita japonesa. Maje la mira y su mirada de inmediato se traduce en deseo. Henrietta le sonríe pícaramente y luego le da un beso a Jacobo.
HENRIETTA
(con voz familiar)
¡Mago! ¿Todavía vas al Panamericano?
Maje asiente sin mirarla a los ojos.
HENRIETTA (CONT’D)
(burlona)
¿Y ya entregaste el proyecto de los leucocitos?
Maje no puede con la humillación, y se levanta sin decir nada, ante la mirada condescendiente de Jacobo y Henrietta.
17. EXT. JARDÍN DE RESIDENCIA. NOCHE
Maje camina desconcertado entre la gente. Busca a alguien, sin encontrarlo. Da vueltas innecesarias, permanece de pie sin parecer entender qué es lo que está haciendo, continúa caminando.
MONTAJE:
C.O. de la risa de Julio, grotesca.
C.O. de Karina, sonriente.
C.O. de ROSTROS ANÓNIMOS riendo, brindando, actuando como imbéciles.
P.O.V. de detalle del jardín: la música electrónica que hemos escuchado se distorsiona, se hace más lenta y seca. Enfocamos a Julio, recargado en una columna de la palapa, besando a Laura.
Maje camina hacia ellos, loco de ira.
MAJE
(empuja a Julio)
¿Dónde has estado, eh? Te he buscado como un idiota.
JULIO
(furioso, sin soltar a Laura de la mano, que los mira confundida)
¿Cuál es tu pedo, cabrón?
MAJE
Me largo... Dame las llaves.
JULIO
(suelta una risa sarcástica)
¿Que te de qué? No, mano, estás trepanadito (lo señala en la cabeza con brusquedad)
MAJE
Julio: dame las llaves y vamos a dejarlo así.
JULIO
Discúlpame, pero no te sigo.
MAJE
(cínico)
Dame las llaves y te juro, primo, que no menciono palabra sobre el ajenjo ni las “mierdas” (pone las comillas con los dedos) que te echaste hace 8 días. Tu mamita piensa que te fuiste a un congreso a Cuernavaca.
Julio mira a Maje sin saber cómo contestar, mientras equilibra lo que acaba de escuchar. Suelta a Laura, que sigue sin decir nada. Camina 3 pasos adelante, seguido por Maje.
JULIO
¿Jacobo te dijo?
Maje mueve la cabeza afirmativamente, desafiándolo con la mirada.
JULIO
Güey: si mi mamá se entera, me corre de la casa. Así (truena los dedos)
MAJE
Dame las llaves y no hay bronca. Me mandas un mensaje cuando estés listo y vengo por ti.
JULIO
(reflexiona)
No, no, ni madres. Mejor me voy en taxi.
Julio voltea hacia donde está Laura.
JULIO (CONT’D)
¿Te vas ir ahorita mismo a tu casa? Hazme el paro, güey, en lo que me la cojo.
MAJE
No, no voy para allá. Tómate tu tiempo... si puedes.
Maje ríe, aunque es una risa falsa e incómoda. Es la primera vez que ríe en toda la noche. Julio queda satisfecho y le da un golpe amistoso en el pecho. Se da la vuelta y camina hasta Laura, a quien besa de inmediato. Maje camina en la dirección contraria.
18. EXT. CALLE DE COLONIA ELEGANTE. NOCHE
Maje sale de la residencia con las manos en los bolsillos. Respira muy hondo una vez que está afuera. En la banqueta está sentada Karina, esperando algo. Maje la ignora y camina hacia el coche, pero una vez que pasa junto a ella, es interceptado.
KARINA
¿Ya te vas?
MAJE
Me siento mal...
Maje se queda ahí, sin decir nada más. Luego alza una ceja y se dispone a seguir su camino, cuando...
KARINA
¡Güey! Espérate: ¿no tienes un cigarro que me regales?
MAJE
(confundido)
Creo que hay una cajetilla en el coche. Te la traigo.
Maje camina hacia el Jetta, lo abre y busca. Poco después regresa a donde está Karina, se para frente a ella, y le ofrece de la cajetilla. Ella toma un cigarro y se lo mete a la boca. Enseguida, Maje saca un encendedor y le ofrece fuego. Karina lo prende y luego mira a Maje.
KARINA
Mi hermana no sale...
Maje no dice nada, pero en su gesto se lee que sabe que Laura no va a salir: quizá no salga en toda la noche. Karina lo observa con una mirada inescrutable.
KARINA
Siéntate. No muerdo.
Maje le obedece.
KARINA
¿Fumas?
MAJE
No... Pero se me antoja uno.
KARINA
Te ofrecería uno, pero... (abre las palmas de las manos)
MAJE
Ya sé.
Maje saca otro cigarro, lo prende y le da una fumada. Saca el humo muy lentamente. Luego mira la calle, surcada por árboles altísimos. Afuera ya no hay nadie.
KARINA
Mi hermana se va a tardar otro rato, ¿verdad?
MAJE
Está con mi primo.
KARINA
¿Julio?
MAJE
Indeed.
KARINA
Es un pendejo. ¿Neta es tu primo?
MAJE
Sí, pero es adoptado. ¿Ves esta marca de familia? (Maje le muestra una cicatriz en forma de círculo, en el dorso de su mano). Julio no la tiene.
Karina ríe mientras lo observa, claramente atraída hacia él.
KARINA
¿Y tú tienes novia?
Por alguna razón, la pregunta le cae por sorpresa a Maje, quien de inmediato parece despertar de su aletargamiento. Su mirada se afila, fija en el frente.
CORTE A:
(fast forward)
19. INT. RECÁMARA DE MAJE. NOCHE
La habitación está en penumbras, pero un hilo de luz de la calle se escurre por el trozo de cortina abierta. Maje se arroja contra la cama, exhausto. Podemos apreciar que aprieta mucho los ojos, como si sufriera. Escuchamos una melodía extraña, sorda, lejana.
20. INT. COCHE. NOCHE
Maje está sentado en el asiento del piloto. Karina está a su lado, sonriente. Maje enciende el motor, espera a que responda unos segundos, y luego maniobra con la palanca para arrancar. Maje prende el radio y enseguida retumba la música que Julio escuchaba minutos atrás. Maje cambia la pista y podemos escuchar la melodía de la escena anterior, cada vez más clara y perceptible. El coche se desliza por las calles de la colonia, hasta dejarla atrás.
21. INT. COCHE. NOCHE (MINUTOS DESPUÉS)
Maje continúa manejando por las avenidas de la ciudad, sin un destino fijo. Karina sonríe, pero no dice nada, esperando que sea él quien tome todas las decisiones. Por fin, Maje observa una bocacalle vacía y da la vuelta en ella. Apaga el motor. Abre un trozo de ventanilla y arroja el cigarro prendido por ella.
Maje voltea hacia Karina, quien lo mira expectante. Permanece así, contemplándola, hasta que ella se abochorna, baja la mirada y ríe.
KARINA
¿Qué me ves?
Maje extiende una mano y la posa sobre su cuello desnudo.
MAJE
Tu cuello es más largo de lo normal.
Karina se ruboriza violentamente, y no dice nada. Baja la mirada.
Maje acaricia el cuello de Karina con suavidad: arriba abajo. Ella toma la mano de él e intenta detenerlo, sin querer hacerlo del todo.
KARINA
(susurrante)
No, no, por favor. (lo mira a los ojos)
Tengo novio.
Maje no parece escuchar estas palabras y continúa acariciando. La mano de Karina lo detiene con fuerza.
KARINA
No, no me toques por favor.
CORTE A:
(flashback)
22. INT. CASA-PROSTÍBULO. DIA
Maje tiene 14 años: pálido, vestido con el uniforme escolar, temeroso. Su padre, MAURICIO (42, atractivo, dominante), lo toma del hombro y camina con él. Están en una casa muy elegante, casi antiséptica: las paredes blancas, los muebles de buen gusto. Por la escalera baja una MUJER de casi 50, excesivamente maquillada, y enfundada en una bata de seda. Se encara con Mauricio.
MUJER
¿Éste es el muchachito?
MAURICIO
Éste es. ¿Quién le va a tocar?
MUJER
Una nueva. Se llama Antonia (mira a Maje). Te va a gustar mucho.
MAURICIO
Pero que tenga cuidado, porque mi chaparro es novato.
Mauricio empuja gentilmente a Maje hacia delante, que tiene la mirada gacha. A la estancia entra ANTONIA, una muchacha de no más de 25, cabello negro, piel blanca, elegante y bella. Viste un baby-doll de satén, en color rojo. Se acerca a Maje y le habla en tono maternal, flexionando los pies y colocando las manos sobre sus rodillas.
ANTONIA
Vamos, chiquito. No te va a doler, ya verás.
MAURICIO
(riendo)
Pues de eso se trata, de que no le duela.
Antonia sube por las escaleras. Maje la sigue.
23. INT. HABITACIÓN DE CASA-PROSTÍBULO. DÍA
La habitación está decorada en tonos pastel. La cama es de latón en color dorado, con edredones blancos y bordados. Antonia se deja caer en la cama. Maje permanece de pie junto a la puerta, sin hacer nada, con las manos tiesas sobre los costados. Luce exiguo en su uniforme de la secundaria.
ANTONIA
Vente para acá, chiquito. Bésame.
Maje la obedece. Camina hacia la cama y se sienta en ella con corrección y timidez. Antonia se incorpora y lo mira a los ojos con excesiva confianza.
ANTONIA
¿No te gusto?
Maje la mira. Se detiene en un detalle en especial: sus labios color ROJO sangre. Maje acerca sus dedos blancos y temblorosos a la boca de Antonia. Los presiona contra sus labios y corre el labial. Antonia cierra los ojos.
CORTE A:
(fin del flashback)
24. INT. COCHE. NOCHE
Maje mira a Karina con una mirada indefinible: mezcla deseo, mezcla curiosidad. Se acerca lentamente a ella, que lo mira venir y no dice nada. Por fin la besa. Primero suave, luego apasionadamente. Ella parece corresponderle, aunque permanece inmóvil en su lugar. Después Maje aumenta la velocidad y la fuerza, hasta que el beso se convierte en algo grotesco. Karina quiere hablar, pero no puede. Intenta despegarse, pero los brazos de Maje ya la han atenazado. Karina suelta gritos ahogados, pero Maje deja caer el peso de su cuerpo sobre ella.
Se disuelve a negros.
CORTE A:
25. INT. RECÁMARA DE MAJE. NOCHE
Escuchamos el rechinido de la puerta que se abre. Todo está a oscuras, a excepción de la escasa luz de un farol en la calle. Maje respira agitado. Se deja caer en la cama con pesadez. Aprieta los ojos con fuerza. La melodía empieza calmadamente, pero se intensifica poco a poco. Maje abre los ojos. Observamos que llora. Cierra los ojos y de ellos salen lágrimas muy gruesas. Se lleva las manos a la cara y podemos ver que están manchadas de SANGRE.
La melodía se distorsiona hasta convertirse en un rumor de sirena de policía, que se disuelve lentamente.
FADE IN a negros.
CRÉDITOS FINALES.